...aunque en el fondo me cabreo como un mono.
Pablo Casado, el vicesecretario de Comunicación del PP ha dicho que el PP "es el partido de la honradez y la honestidad", ¡toma ya!.
No ha dicho que sea un partido honrado y honesto. No ha dicho que sea un partido donde hay gente honrada y honesta. No, ha dicho que ese partido, el PP, y no otros, es el partido de la honradez y la honestidad, lo que me hace dudar de su integridad, de su inteligencia y hasta de su conocimiento de la realidad.
Sí, porque su razonamiento es el siguiente: cuando pillan a alguien de su partido lo echan, eso sí, sin prisas ninguna, esperando que den ellos mismos los pasos. Y olvidando que a la vista de los muchísimos escándalos, que no solo afectan a miembros de dicho partido sino al propio partido, no se atisba mecanismo alguno de vigilancia o prevención, solo esa imagen cosmética cuando ya se les queman los Barcenas, Ratos, Matas, Rus, Barberás... y que consiste en distanciarse cuando la protección con ellos revienta por la acción de fiscales y jueces.
Hay que ser muy descarado, tener muy en baja estima a los ciudadanos, tener muy poca vergüenza para decir precisamente eso, que el PP es "el partido de la honradez y la honestidad" salvo que se atribuya a la honradez y a la honestidad un baremo tan precario que valga cualquier comportamiento gansteril en esa calificación.
Que en los partidos haya gente honrada, honesta, puede aceptarse y ya les cabe estómago para ver lo que sucede a su alrededor y seguir ahí, pero entiendo que se puedan sentir ajenos a lo que hacen otros compañeros de partido. Casado no, no es que se sienta ajeno, es que se muestra enajenado si de verdad cree lo que dice, o si no hay que ser un cínico o un tonto para hacer tal declaración.
Podrán seguir buscando en los otros todo tipo de escándalos de corrupción para intentar rebajar los propios, esa estrategia que tanto suelen usar casi todos de poner el ventilador y proyectar la mierda sobre los demás, pero eso nunca hará desaparecer la corrupción y el PP tiene tantos casos abiertos que la honradez y la honestidad como partido está más que discutida. Si les vale que otros puedan andar igual o parecido es que ya han renunciado a ser honestos y honrados de verdad.
Es lo que tiene la falta de mesura, puede llevarte a escuchar "gilipolleces" como las de Casado, que avergonzarían a cualquiera capaz de sentir vergüenza. Pero el muchacho tiene madera, una cara de palo impresionante para no inmutarse diciendo cualquiera de esas barbaridades que a veces se le escuchan.

Si no fuera tan lamentable, tan ofensivo, tan provocador su discurso lo mejor sería reír hasta partirse y troncharse pero es que es tan fuerte oír de su boca lo dicho que te estrangula cualquier opción de tomarlo a broma.
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