lunes, 15 de septiembre de 2014

SOBRE TERRAZA, ZONA DE JUEGOS Y LEYES (Página nº 2686)

Es curioso lo que sucede en este país. Si comentas una situación denunciable siempre se dice que hay otrasiguales, o que tienes algo contra ellos, o que si hubiera que cumplir todas las leyes entonces todo sería una hecatombe. Y aunque puede que algunas de las leyes vigentes sean erróneas, mal redactadas, absurdas incluso, lo cierto es que sobre todo son leyes en vigor y eso significa que se han de cumplir sí o sí, por mucho que ahora se apele a desobediencias civiles y todo lo que se quiera.

La polémica saltó por la situación y disposición de las mesas y sillas de una terraza en el Parterre pegada a una zona de juegos infantil. En este blog, a través de los comentarios, se ha manifestado malestar e incluso indignación por esa situación, aún más cuando algunos días se han dispuesto mesas entre el banco corrido donde algunos padres vigilan el juego de sus hijos y la propia zona de juego infantil, incluso desplazando a los familiares hacia otro sitio más alejado, como si se otorgara a la terraza la preferencia de uso. Y de inmediato otros comentarios quisieron manifestar algo así como un encono contra ese bar en especial cuando se dan situaciones de parecido rango en otras terrazas.

Lo cierto es que, como expresé en un comentario, a mí me llamó la atención que ocuparan esa zona además del espacio junto a la iglesia de Santa María y pensé, así lo dije, que podía ser por un aumento debido a la feria, como hipótesis, aunque estimaba que no era adecuado lo que se estaba haciendo allí aunque fuera puntualmente. Y en mi caso ya digo que no tiene que ver con animadversión a ese bar ni nada por el estilo sino al hecho de que la zona de juegos, que está ahí desde la última reestructuración del Parterre, queda constreñida por la disposición de la terraza y guste o no, termina incumpliendo una ley que está vigente y que, entre otras cosas, pretende proteger la salud de todos y especialmente la de los más pequeños.

Por la razón que sea el resto de terrazas de esa zona están más distantes de la zona de juegos y aunque en la puerta principal de Santa María, cerca de otras terrazas, se sigue jugando con balones y en la escultura de los niños, metida en el centro de otra terraza, han convertido el lugar en otro espacio preferente de los niños para sus juegos, ambos no son lugares establecidos formalmente para el ocio infantil como la zona que comentamos, y aunque eso sea una rémora para ese negocio hostelero con eso se ha de contar.

¿Cuál es la cuestión? Saber si esa terraza ha sido autorizada en esos términos de ocupación espacial, lo que cargaría la responsabilidad de incumplir normativas en el Ayuntamiento. Saber si ha sido una decisión de los dueños del bar a espaldas del Ayuntamiento, lo que supondría la responsabilidad primera del dueño del local y la segunda de quien tiene la obligación de velar por el cumplimiento de ordenanzas municipales o leyes.

Lo que no se puede es saltarse la ley porque eso conduce a un camino peligroso cuando se deja al voluntarismo cumplirla y nadie vela por su cumplimiento tampoco. Y eso no es estar contra un bar o unos bares, lo que se trata es de conciliar necesidades de las personas que buscan en el Parterre espacios para distintas formas de ocio de acuerdo al cumplimiento de normas, ordenanzas y leyes vigentes, y resolver a favor de las leyes siempre los conflictos que se produzcan por los distintos intereses enfrentados, y en este caso parece incompatible legalmente la convivencia terraza-zona infantil de juegos con la ley en la mano. O se quita de ahí la zona de juegos, o se quita el bar, o se concilian ambos con un espacio libre de humos y sin invasión de espacios. O claro, se cambia la ley antitabaco, pero mientras no se haga esto último pues lo que sucede en ese lugar del Parterre resulta bochornoso y denunciable lo diga Agamenón o su porquero.

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domingo, 14 de septiembre de 2014

HE CREÍDO OÍR... (Página nº 2685)

He llegado a casa y al ver la última parte de la repetición del Pleno Municipal del pasado lunes Galo, en una de sus preguntas-no preguntas, decía a David que les diera tregua en lo que quedaba de legislatura ya que había expresado su intención de no repetir como concejal. En la respuesta el propio David deja adivinar que pueda ser así aunque a Leopoldo no parece gustarle ni el tema ni los comentarios del de IU.

Lo cierto es que, de confirmarse, vuelvo a confiar en que mi predicción de que serán cinco o seis concejales, como mucho, los que repetirán cargo está más cerca de cumplirse, aunque parece más dificultoso acertar todos los que serán de la partida.

En junio escribía lo siguiente:

"Hoy, a poco menos de un año de dichas Elecciones Municipales me arriesgo a decir quienes creo que estarán y quienes no, aunque en este momento el que tengo más en duda es Davíd Gómez-Cambronero, que yo lo veo fuera pero aún con opciones de cambiar de opinión (sería mi sexto círculo verde pero arriesgaré a cinco... y el complementario).

Y esto otro:

""Sobre David, ya lo he dicho, he tenido mis dudas y aunque le veo muy quemado porque quizá soporta la mayor parte de las gestiones municipales, o esa sensación da, hasta hace nada pensaba que se quedaría para la próxima legislatura. Ahora me decanto porque lo dejará.

e insertaba esta foto con mi quiniela:


Con la reserva del sexto nombre, el "complementario", creo que voy por buen camino, aunque no soy adivino ni acepto encargos ni curo tics como la famosa curandera del poco honorable Jordi Pujol.

Enlace:

http://daimieldiario.blogspot.com.es/2014/06/definiendo-mi-quiniela-pagina-n-2565.html

http://daimieldiario.blogspot.com.es/2014/06/concretando-quiniela-pagina-n-2567.html

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PUNTUALIZANDO (Página nº 2684)

Sí, se puede hacer más, los padres, el AMPA, los maestros, pero también al Ayuntamiento y sobre todo la Consejería de Educación y la Junta. Siempre se puede hacer más sin que eso signifique haber hecho poco o, como algunos afirman desconociendo la realidad, no haber hecho nada.

Algunos no parecen entender que se trata de una decisión administrativa, por injusta que la creamos, y que una de las vías de solución pasa necesariamente por esa misma vía. Y en este punto han estado trabajando desde junio, cada uno desde sus posibilidades, la dirección del colegio, el claustro, la asociación de padres y madres y, por supuesto, los propios padres y madres afectados por esa supresión. En todos los casos se han dirigido y se están dirigiendo aún hoy a las instancias implicadas aunque la administración utilice sus cortafuegos habituales de silencios y aplazamientos para eludir recibir a los interlocutores de cada ámbito de la comunidad escolar. Unas instancias han recibido, con mejores y peores maneras, otras han parecido interesarse y otras andan desaparecidas para no abordar una cuestión que creemos sensata y justa.

Desde que a mediados de junio, no antes, se conoció la decisión los padres, el AMPA, el Claustro y el Equipo Directivo comenzaron a moverse por esa vía administrativa esquiva. Como es sabido los padres también comenzaron una recogida de firmas físicas y propusieron otra en change.org, con buen respaldo, y durante el verano han mantenido viva la cuestión a pesar de que la administración ha aprovechado más que nadie ese periodo estival para alargar cualquier procedimiento. Y viendo que ese silencio se prolongaba han decidido forzar la situación no llevando a sus hijos a clase y expresando su situación en los medios de comunicación para conseguir que su situación sea sabida a nivel público. 

El claustro, a través del Equipo Directivo durante el verano, y ahora como órgano colegiado, también ha realizado una serie  de gestiones y, comenzado el curso, ha decidido también hacer visible su posición con actos reivindicativos antes del inicio de las clases. En ese verano de "vacaciones" el Equipo Directivo ha estado todos los días de julio trabajando, en horario completo, prosiguiendo con las gestiones y trabajando para la resolución de este problema. Incluso, de modo extraordinario, se convocó un Consejo Escolar en el mes de julio y una reunión informativa con los padres a instancias del propio Consejo.

Medidas como la huelga han sido estudiadas pero carecen de viabilidad real y esta es una medida de fuerza que no parece proporcionada entendida como comunidad educativa que apuesta por el diálogo y el sentido común y que busca, ante todo, el bien de todos sus alumnos.

En cuanto a plantear ese trasvase de alumnos entre colegios es desconocer el proceso de admisión y los derechos de las familias a elegir el colegio que prefieren según las circunstancias de cada una de ellas. No son cromos y los colegios ni entramos ni debemos en esa dinámica. Eso sí, hasta el 2010 se establecían ratios proporcionales resultantes de conocer el número previo de alumnos empadronados y el número de unidades ofertadas, lo que hacía que hubiera un cierto equilibrio entre centros. Desde el 2011, con la elevación desmesurada de ratio que se dijo sería transitoria, (y me consta que la administración baraja reducirla a 25 próximamente, lo cual hace más absurda la situación que comentamos en nuestro colegio), solo busca la reducción global de unidades y facilita, como ha ocurrido en bastantes localidades, que desaparezcan bastantes líneas y la eliminación de gran cantidad de puestos de trabajo, que en eso Castilla-La Mancha lidera estadísticas. Es el problema de reducir a cifra la vida de muchas familias y la educación de nuestros pequeños.

Nos consta que profesores de otros centros daimieleños han firmado y han mostrado su solidaridad, lo cual agradecemos enormemente, pero no es justo involucrarlos pidiéndoles huelgas o medidas de fuerza como se pide en algunos comentarios.

Creo que el problema es la falta de sensibilidad y la cabezonería de la instancia provincial para no cumplir sus propias instrucciones internas y la falta de algunos apoyos que hubiesen servido para hacer reflexionar a esa instancia provincial superior y que hemos echado en falta.

Si aún así algunos siguen pensando que los docentes son pasivos, tunos, que se desentienden de los problemas de los alumnos y que solo piensan en cobrar pues reclamo mi derecho a pensar que no tienen ni idea de lo que dicen y que da pena que se empeñen en vivir en el prejuicio y el desprecio a esa labor que realizan.

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viernes, 12 de septiembre de 2014

RECLAMANDO LO JUSTO, UNA SOLUCIÓN EDUCATIVA (Página nº 2683)

La decisión que quitar una unidad al CEIP Infante Don Felipe es, inicialmente, administrativa. Digo inicialmente porque a nadie se le escapa que forma parte de una ola de recortes que se agarra por los pelos a una circunstancia puntual para eliminar esa línea y pretender poner un parche tramposo, y eso proviene de una decisión política.

Dicho esto es necesario precisar que una politización de este asunto corre el riesgo de desvirtuar la realidad y las necesidades de este grupo de alumnos no solo ahora sino en los próximos años. Y entiendo por politización el uso que se pretenda hacer desde los partidos y que podrían esconder otros intereses que los de los propios alumnos, sus familias y sus profesores. Y estos, y no otros, son los que de verdad preocupan a los miembros de la comunidad educativa de este colegio y que pasan por lograr para los niños de tres años, pero también para el resto de alumnos de Infantil, un recurso que creemos necesario y que nos han quitado, porque no nos engañemos, además de una unidad nos han quitado el apoyo que otros alumnos de esa etapa deberían tener y que necesitan y que no es posible al llevar adelante este agrupamiento flexible que monopoliza la atención de la profesora de apoyo, una profesional que no se nos regala sino que nos corresponde en función de la ratio media de alumnos de nuestro colegio en esta etapa educativa.

Pero resulta que no somos números, que tras esos veintiocho alumnos hay personas, algunas con necesidades importantes que exceden la simple cuantificación, porque sus vidas acompañan una atención, ayuda o riesgo, según cada caso, que no puede ser reducida a la simple y fría cifra administrativa, y mucho menos tras la argucia de poner y luego quitar a una alumna, finalmente escolarizada en nuestro colegio tras presentar la familia recurso, para no alcanzar esos veintiocho alumnos que ellos mismos fijaron en sus intrucciones para mantener la doble línea y cuando hasta la fría cifra jugaba a nuestro favor.

Nosotros, como docentes, no hablaremos de hacinamiento porque no consentiríamos nunca que, pudiendo evitarlo, estuvieran esos veintiocho niños en una sola clase. Hablamos de lo que es justo para ellos y también de lo que es ineludible para atenderlos adecuadamente teniendo muy presente esas necesidades que presentan cada uno de ellos y especialmente en aquellos casos que señalamos como muy significados.

Los padres han tomado una decisión complicada, dura, que no es del gusto de nadie pero que estiman imprescindible cuando otras vías se agotan. El claustro de este colegio también ha decidido visibilizar una situación que no comparten porque va en detrimento de nuestros alumnos. Unos y otros, padres y profesores, buscamos lo mejor para ellos aunque eso nos lleve a esta manifestación pública realizada hoy u otras que sigan produciéndose en los próximos días, apelando al sentido común y la sensibilidad de la administración educativa, y que no tiene intención alguna de politizar nada sino de resolver un problema educativo surgido con nuestros hijos y alumnos. 

No, no somos números. Queremos ser el esfuerzo que logre una solución adecuada. Deseamos que nuestros alumnos de tres años tengan las condiciones más favorables para su vida escolar pero también que la tengan el resto de compañeros con los recursos que merecen. Y no hay más.



jueves, 11 de septiembre de 2014

BOTELLÓN Y MENORES (Página nº 2682)

No confundamos temas. El botellón, como fenómeno social, parece más que una moda pasajera y el objetivo de hacer que éste, casi inevitable, se desarrolle en una zona donde se pueda evitar el impacto de ruidos y molestias puede ser loable y ya formó parte de todos los programas electorales presentados en 2011 por los partidos que han obtenido representación en esas elecciones municipales. Otra cosa bien distinta es que lo que todos vinieron a denominar zona de ocio se haya podido quedar en botellódromo con baños y poco más y aquí aparecen otras cuestiones como si las alternativas de ocio existen, son atractivas, son suficientes, no se quiere otra cosa que beber y hablar con los amigos sin el coste que supone esos precios desorbitados de los bares de copas y todo aquello que da para un largo debate.

Pero lo que es más difícil de entender es que sea sabido que en la instalación municipal conocida por "botellódromo" el consumo de alcohol entre menores, algo que la ley prohibe taxativamente, es frecuente y numeroso, y sobre eso no cabe modas ni conformismo alguno, entre otras cosas porque el ayuntamiento debe velar porque las leyes se cumplan no solo en aspectos de seguridad o capacidad sino en los términos de compra y consumo de alcohol en edades no permitidas, y aunque duela eso no se está haciendo correctamente. Y podremos culpar a los padres, a la educación recibida, a las costumbres, a lo que se quiera, pero si los menores compran con facilidad alcohol y luego lo consumen en un sitio público, municipal en este caso, sabiendo la incidencia de estas bebidas en esas edades, con casos más frecuentes de lo normal de chavales ebrios, otros atendidos en urgencias, pues llegamos a la conclusión de que el botellón por sí mismo no tiene que ser malo pero las condiciones en que se da en Daimiel son demasiado permisivas en cuanto a esas franjas de edad por debajo de los dieciocho y sobre lo que no podemos responsabilizar exclusivamente a los propios menores cuando no se hace todo lo que se debe para protegerlos.

Insisto, el botellón es una cosa y el alcohol comprado y consumido por menores, aunque se lleguen a solapar, es un hecho infinitamente más grave. Si al primero se le ha dado una solución más o menos compartida al segundo de los problemas se le ha prestado escasa atención y las soluciones no parecen haberse abordado ni con responsabilidad ni con profundidad.

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CHORICEO EN EL CAMPOSANTO (Página nº 2681)

Es vergonzoso que desde hace años vengan sucediendo estas sustracciones de flores, jarrones y adornos en el cementerio daimieleño. Hay que ser ruines, miserables y ratas como para rapiñar entre las tumbas aquellos ornamentos que los familiares ofrecen a sus difuntos.

Dice la noticia de daimiel.es que provienen las medidas que se adoptarán de las quejas y denuncias de usuarios en los últimos meses pero yo ya traté este asunto en el Diario Improbable hace más de seis años haciéndome eco de personas que habían padecido esos comportamientos y que decían que sucedían con frecuencia. También lo he conocido por familiares míos y que, en algún caso, llegaron a identificar dónde se habían depositado flores y jarrones sustraídos de su lugar original.

Es más, conozco un caso de alguien que marcó el jarrón de cristal tras el enésimo robo y tuvo la paciencia de buscarlo por todo el camposanto hasta localizarlo. Acto seguido se personó en la casa de quienes ahora tenían el jarrón marcado sobre la tumba de su propiedad y les reprochó la bajeza cometida.

Otros, ya saben, hasta decidieron pegar el jarrón sobre una losa o sobre la propia tumba visto el trajín ladrón de algunos usuarios del cementerio capaces de ofrecer a sus familiares el fruto de su choriceo miserable.

Las medidas ahora adoptadas ( cierre de los accesos diferentes al principal, vigilancia en los patios y cumplimiento a rajatabla de los horarios establecidos) podrán quizá reducir la cantidad de estos robos aunque dudo en que se erradiquen. Como medidas están bien y no sé a qué tipo de multas o denuncias darán lugar a quienes sean sorprendidos cogiendo lo ajeno, pero lo que me preocupa es la clase de gente que hay en nuestra localidad capaz de estos comportamientos, en algo que no es ni obligatorio porque a los difuntos las flores y ornamentos no les son imprescindibles y bastaría que sus familiares los recordasen con el cariño que les tuvieron en vida o que se acercasen, de vez en cuando, al lugar donde descansan sus restos para no olvidar lo importante que fueron en sus vidas hasta morir y la importancia que se les otorga tras su fallecimiento. Pero ser capaces de quitar a los demás no es solo un acto miserable, de hipocresía, sino la constatación de lo bajo que puede caerse ofreciendo a quien quieres solo el fruto de un robo repugnante.

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