jueves, 25 de agosto de 2016

EL HIMNO OLVIDADO (Página nº 3842)




Lo encontré en "Daimiel en el Recuerdo" hace algún tiempo y me sorprendió. Lo hizo porque no lo recordaba, no me suena haberlo escuchado ni oírselo cantar a mis hermanos que, ellos sí, fueron alumnos del ITEM "José Ruiz de la Hermosa", en esa época de los chalecos verdes, con aquellas dos rayitas granates y el escudo sobre el corazón, los pololos, la reválida y los cuadros de honor. Para cuando yo fui ya estaba el Bachillerato Unificado Polivalente, la uniformidad había desaparecido, el acceso llegaba por aprobar la EGB y el cuadro de honor se había convertido en el espacio para notas informativas.



Puede que alguna vez escuchase el Himno del Instituto Laboral de Daimiel, porque acudí desde muy pequeño a algunos actos institucionales y a las fiestas de Santo Tomás, propicios para que se interpretase, pero no tengo recuerdo alguno al que agarrarme en la memoria y dada mi incapacidad musical tampoco puedo reproducir la melodía para ver si me ayuda en ese recuerdo. Y ya me gustaría, porque el autor era hombre de vasta cultura y buen músico, y estaría bien poder escuchar cómo suena.

Evidentemente la letra está muy marcada por la época en la que se escribió, donde, como en esa entrada que escribí sobre la Promesa de la OJE, se atendía mucho a esa exaltación del espíritu, de forja personal, adobado con referencias militares (marchas, clarines, espadas) y futuro servicio a la sociedad. Quizá hoy chirríe pero en los cincuenta o sesenta era de lo más normal. Y puede que, precisamente, ese himno pasara a la obsolescencia por esa misma letra.

En cualquier caso comparto las imágenes que en su momento colgó Gloria Rodríguez en el grupo de facebook.


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OTEGI INHABILITADO (Página nº 3841)

Mientras la Justicia decide inhabilitarlo hasta el 2020 el debate político juega al interés y crea una polémica en torno a esa decisión. Como siempre unos lo ven pristino y respaldan la decisión de los tribunales y otros, con parecida claridad, lo entienden como una medida injusta e injustificable. No sé si a unos u otros les interesa la verdad y lo justo porque a nivel político se juega de otra manera.

Yo, desde luego, no me meteré en la decisión judicial porque se me escapa pero, desde el punto de vista moral, lo tengo claro. Alguien que en su momento justificó y defendió una forma de reivindicación a través del terrorismo no debiera ser, nunca , elegible, y por lo tanto jamás debiera poder ser candidato. El terrorismo deslegitima, a mi juicio, a cualquiera que lo defiende o participa de él, y Otegi, por muy hombre de paz que nos lo quieran vender, formó parte de esa banda criminal.

Pero soy más restrictivo aún, porque sin querer comparar el terrorismo con otros comportamientos, desde luego cualquier persona que haya sido condenada por delitos de corrupción no debería tener oportunidad de volver a representar a nadie a través de actividad política salida de unas elecciones. Y ojo, hablo de corrupción no en ese sentido timorato y reculador que le ha entrado a Ciudadanos sino en ese otro sentido amplio y claro que no juega a excluir en función del enriquecimiento personal o que la representación sea estatal.

La política necesita limpieza, NO necesita Otegis, por supuesto, y aunque todo el mundo tenga derecho a rehabilitarse o hacérnoslo creer la política debiera ser una puerta cerrada para él. 

Y en ese mismo sentido tampoco necesitamos corruptos de ningún tipo, ni descafeinados ni sin descafeinar. Hay muchos posibles candidatos para representarnos como para que haya que tirar de gente marcada por su pasado, bajo sospecha, como si debíeramos olvidarnos de lo que hicieron contra los demás.

Y no, no trato de mezclar Otegis y corruptos, que cada cuál llevará siempre el grado de gravedad que les corresponde, sino que trato de decir que requerimos de un perfil distinto de políticos sin mácula, gente que ofrezca otra sensación y sobre los que no pese un pasado vergonzoso que debería hacerles inhábiles para esta tarea política.

La regeneración pasa por no olvidar, por no arriesgar a nuevos errores y actitudes de quienes ya demostraron lo que demostraron. Otegi ya no debería pintar nada en la escena política, debería estar más que amortizado, ponerse a trabajar y pasar al olvido. Y con él todos los que, de una manera u otra, no dejaron duda de que debían estar fuera de la política para siempre, por higiene democrática, cada uno desde la gravedad mayor o menor de sus actos y comportamientos.

Lo razonable es que Otegi no fuera ya ni noticia. Que lo sea no deja de ser un fracaso. Al menos desde el punto de vista moral.


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miércoles, 24 de agosto de 2016

EL ÁRBOL MÁS POLÉMICO DE DAIMIEL (Página nº 3840)

En general los árboles en Daimiel han generado polémica cuando se han talado o arrancado pero, en una ocasión, se produjo por su plantación. Y es que el conocido como Olivo Milenario provocó una de las diatribas más sonadas no solo a nivel político sino, incluso, social. y el ahora orgulloso ejemplar que preside la Plaza de España pasó por un tiempo en el que fue bastante denostado en tanto que, es verdad, conseguía el favor de otros.

La verdad es que la cosa andaba calentita por la remodelación de una plaza que, pocos años antes, ya había sido modificada gobernando los independientes, con Apolonio Díaz de Mera como alcalde, y que configuró una plaza con aquella fuente de los patos donde ahora iba a colocarse el olivo. Cierto era que el pavimento se volvía resbaladizo y peligroso con la lluvia pero había acertado con la peatonalización de ese espacio principal, y las nuevas obras se tomaron, por algunos, como un feo político a los anteriores gobernantes que habían financiado las obras cediendo, así se contaba, el dinero que les correspondía por su labor como concejales.

Y entonces se planteó colocar un hermoso ejemplar de olivo, de considerable edad, cedido por sus propietarios para que engalanase la Plaza de España y se convirtiera en un símbolo de la ciudad. Entonces comenzó la batalla política, cruda pese a que el tiempo haya suavizado su recuerdo, y de paso la extendió a la población que fue tomando partido, según cada cual, por alguna de las posturas confrontadas.

No ayudaba ni aquel aparentemente exagerado montículo de tierra que albergaría después al árbol ni el aspecto primero del olivo, podado para poder soportar mejor el transporte y trasplante porque, precisamente, desposeído de su atractiva copa no mostraba buen aspecto.


Creo que hoy nadie, o casi nadie, discute el acierto de la elección tanto del ejemplar como de su ubicación. De alguna manera lo hemos aceptado como ese símbolo que se perseguía y hoy su porte majestuoso se convierte en un objetivo de las fotos de quienes nos visitan. Ellos ignoran que están ante el árbol más polémico que ha habido en Daimiel, inocente víctima de una batalla política y, quizá, del cortomirismo de muchos ciudadanos que, al principio, lo desdeñaron.

Esta foto, realizada durante los trabajos preparatorios para su traslado, la encontré en el grupo de facebook "Daimiel en el Recuerdo" y me parece un documento excepcional. El olivo, nuestro "Olivo Milenario" dejaba la tierra donde había prosperado durante siglos para ir a un destino en principio hostil, por muchos cuidados que se le dieron. Hostil, sobre todo, porque no iba a ser bien recibido, aunque después haya conseguido esa aceptación popular, como si siempre hubiera estado ahí.

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DAIMIEL... EN EL MUSEO DEL ORINAL (Página nº 3839)




Ayer recibí, a través de whatsapp, un par de fotos con el mensaje "estamos por todos lados". Las imágenes correspondían a una silla-orinal que pertenecía al Museo del Orinal que se encuentra en la salmantina Ciudad Rodrigo y, como se apreciaba en la etiqueta, era una "donación para el museo por Alejandro del Moral de Dainiel (Ciudad Real)". Aunque ponía Dainiel y no Daimiel, que estaría bien corregir el error, recordé rápidamente que en una de las primeras exposiciones del Centro del Agua hubo una dedicada al orinal, muy curiosa y visitada, precisamente del coleccionista que tiene este museo abierto en Ciudad Rodrigo, José María del Arco, y que pasa por ser la colección más importante en número y calidad de Europa. Y que el director del Centro del Agua era, y es, Alejandro del Moral.

No sé si fue primero la donación o la exposición, ni creo que sea un dato trascendente, pero lo cierto es que esa silla-orinal que Alejandro donó está vinculando Daimiel a este Museo del Orinal que algún día me acercaré a ver. 

Y es que como dice mi amiga "estamos por todos lados"

martes, 23 de agosto de 2016

DAR "FIAO" O DE LAS TIENDAS DE BARRIO (Página nº 3838)

Hubo un tiempo en el que las tiendas de barrio jugaron un papel imprescindible en las economías familiares hasta el punto de que las maltrecha situación de las familias, con salarios muy bajos, se sostenía con un sistema que perduró mucho tiempo y que estaba basado en la confianza: dar "fiao". Y la libretilla de hule, ese cuaderno indispensable, servía para ir anotando las deudas que muchos vecinos acumulaban a lo largo de la semana o el mes y que, en cuanto cobraban, acudían a saldar. No cabe duda de que en aquellos años complicados, apenas superadas las cartillas de racionamiento y los cupones, las tiendas se convirtieron en el pulmón de cada barrio, la forma de poder subsistir con cierta dignidad a cambio de cumplir con las obligaciones que se contraían con los tenderos que, claro, junto a los proveedores, tenían que poder soportar esas demoras imprescindibles y, así, mientras el barrio daba de comer al tendero el propio tendero facilitaba comer a su barrio, adaptándose unos y otro a las circunstancias de aquellos años complejos. Y también la morosidad, todo hay que decirlo.

Guardo un gran recuerdo de aquellas tiendas, tan perfectamente ordenadas, donde muchas de los productos se vendían a granel (harina, legumbres, azúcar, galletas...), pesadas en aquellas balanzas blancas, y las cuentas se hacían sobre el papel de estraza. Entrabas en ellas y podías encontrar de todo, más allá de los alimentos o los productos de droguería. Sobre el mostrador la caja de sardinas secas, el cuchillo para cortar el bacalao, y siempre con las estanterías hasta el techo, siempre organizadas, sin huecos, aprovechado el espacio de la forma más eficiente. Como chaval me encantaban aquellos bombos de cristal llenos de color donde podías encontrar las bolillas de anís, los caramelos de nata, los sugus o los sacys. Tiendas que abrían al amanecer, cuando el pan era pan de verdad y era esperado para llevarlo antes de salir al tajo, y se convertían en un ágora social repleta de conversaciones, el punto neurálgico de esos barrios daimieleños donde había pocos secretos y todos se conocían bien.

(Foto del archivo familiar de Crisanto Peral, creo que publicada por primera vez)

Es curioso, en estos años hay un cierto rebrote de estas tiendas de barrio, modestas, pequeñas, cercanas, aunque los tiempos han ido cambiando mucho y las grandes y medias superficies han ido fagocitando a estos negocios que fueron vitales, extraordinariamente importantes en otra época, cuando cerrada la cuenta se escuchaba, con mucha frecuencia, aquello del "!apúntamelo!" y la ristra de números terminaba en un total que iba a la libretilla de "fiaos" con la esperanza de ser cobrado lo antes posible.

¡Qué recuerdos!

Y SIGUEN LOS ROBOS, AUNQUE A VECES SE FRUSTREN (Página nº 3837)

A plena luz del día, como el intento de robo en un supermercado céntrico apenas cerradas sus puertas. No eran ni las tres cuando un individuo accedía por un falso techo y era sorprendido por el dueño que, por pura casualidad, entró al establecimiento y tuvo hasta que escuchar como alguien   preguntaba quién andaba ahí. 

Lo cierto es que de no haber ocurrido el robo se hubiese consumado y, seguramente, el sistema de acceso hubiera propiciado nuevos intentos pero el caco tuvo que salir por patas y la revisión de las imágenes de las cámaras pudieron demostrar cómo había entrado allí, tras irse el personal, y su deambular por el local hasta ser sorprendido.

Qué duda cabe de que ya no podrá entrar de la misma manera porque descubrir la forma ha permitido reforzar las medidas de seguridad, pero si no lo intenta ya aquí seguro que estará planteando otros robos por la zona.

Y es que no dejan de escucharse noticias de robos, o intentos frustrados en algún caso, en viviendas y locales de un Daimiel que tiene que soportar esta lacra,  a veces distanciados en el tiempo y otros marcando picos de delincuencia preocupantes porque en los mismos días se suceden varios casos donde la gente honesta sufre a esta gentuza.

Como digo siempre no creo que nuestra ciudad destaque en número respecto a otras ciudades cercanas pero tengo claro que se producen mucho más de lo que sería aceptable y solo el boca a boca termina por concienciar sobre un problema importante de seguridad y que nos puede convertir en víctimas a cualquiera.



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