martes, 20 de septiembre de 2016

¡ ESO ES TO, ESO ES TO, ESO ES TODO AMIGOS ! (Página nº 3900)

Ha llegado el momento de decir adiós, de cerrar este Daimiel Diario y de acabar con Tótem. Han sido muchos años, cerca de una década, realizando blogs con temática principalmente local pero, sobre todo, ejerciendo una responsabilidad crítica, a veces creo que necesaria, porque tendemos al desacuerdo pero también al silencio, y ante eso, como dice una de las últimas canciones de Loquillo, "yo, como Unamuno, contra esto y aquello", prefiero decir lo que pienso.

No hay un motivo necesario para cerrarlo, la verdad, es simplemente que debo parar, dejarlo ir y abordar otros proyectos más personales y de menor exposición pública. Volver en parte al silencio, descansar y no alargar la hebra innecesariamente. Y dejarlo así, en su mejor momento, con más visitas que nunca y sin que empiece a ser una carga para mí.

No será fácil, ya he dicho que pienso en blog, que forma parte de cada uno de mis días desde enero de 2007 y que será costoso no enfrentarse a la página en blanco y contar lo que pienso y lo que siento, pero creo imprescindible dar este paso que ya tenía fecha hace tiempo, una vez logrado alcanzar esa barrera de los dos millones de visitas. Porque este veinte de septiembre era la fecha, un día en el que se cumplen 36 años de la mejor y más importante decisión de mi vida, y desde entonces juntos, y 25 años desde que me vine a vivir a la que es mi vivienda, ¿Por qué no para despedir este blog que tanto me ha ayudado a expresarme, a poner en orden mis ideas y a poder exponerlas con cierto orden y claridad?

No sé si alguna vez retomaré otro proyecto bloguero personal porque uno nunca sabe, en realidad, que le deparará el futuro y que decisiones tomará. Ahora, como mucho, estaré durante algunos días administrando los últimos comentarios que puedan producirse. Sí que seguiré teniendo alguna actividad en facebook pero eso ya es otra cuestión.

Quiero agradecer a todos sus visitas, sus lecturas, sus aportaciones, sus correcciones. A todos, porque en el adiós tampoco quiero hacer distingos ni menciones expresas. Ha sido un placer. Hasta siempre.

Y como cierre, porque siempre me pareció simpático ese modo de despedida, este reconocible vídeo:


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TODO EL MUNDO VA A LO SUYO, MENOS YO, QUE VOY A LO MÍO (Página nº 3899)

Esta frase humorística me la decía un compañero, hace unos días, a la vuelta de las vacaciones. 

¿Humorística? 

Seguramente no tanto. Lo vemos en la situación política, ese ombliguismo inmovilista que nos aleja de cualquier intento común de sacar la situación adelante. Si los ciudadanos quisieran que por una vez se fijaran unas cuestiones básicas para tratar de sacar esto adelante la realidad nos devuelve más de lo mismo, ese yoísmo de cada cual antepuesto a los intereses generales.

Pero ¿por qué nos extrañamos? Vivimos en una sociedad claramente egocéntrica, una renuncia al bien común como objetivo principal subordinada a la visión egoísta de cada cual. No funcionamos como sociedad, en general, porque no sentimos que la sociedad sea lo prioritario y medimos siempre en función de los intereses propios sin entender que avanzamos cuando anteponemos los intereses que nos unen y vertebran.

Lo veo constantemente. Se gobierna desde un sesgo, se orilla siempre a una parte de la sociedad, y ha calado tanto que hasta creemos falsamente que debe ser así, que ganar unas elecciones legitima para beneficiar a unos sobre otros, para recompensar a los votantes y desatender a los perdedores y que la suerte de unos y otros pasa porque ganen los propios, algo que en un sistema bipartidista estaba incluso asumido.

De ese modo nos hemos vuelto una sociedad descompuesta, mentalmente sectaria, profundamente insolidaria. No me refiero a esa solidaridad de ayuda, colaboración económica o de voluntariado referida a la pobreza, la enfermedad, etc..., claro, sino a esa otra solidaria que entiende que la sociedad tiene diferencias pero debe trabajar en mecanismos que las reduzcan y que a todos nos hace co-responsables de los demás, algo que no debiera ser de izquierdas ni de derechas sino de responsabilidad.

Pero todo el mundo va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío. Y no hace ni puñetera gracia.


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¿YA NO SE VA "AL MARTES"? (Página nº 3898)

(Foto de Jesús María Cencerrado publicada en "Daimiel en el Recuerdo")

Lo pregunto porque ahora escucho mucho más la expresión "ir al Mercaillo" que "bajar al Martes" que era la que yo había venido escuchando toda la vida hasta no hace tanto.

Bajar "al Martes", escuchaba decir a mi madre, a mis familiares, a mis vecinas y a las madres de mis amigos, mucho antes de que "Mercaillo" fuera una expresión coloquial en boga y hasta cabecera de un programa en la tele regional que ha ayudado a popularizar y generalizar esta forma de llamarlo.

Bajar "al Martes" cuando el "Mercaillo" quedaba montado alrededor del edificio del Mercado de Abastos copando la calle Prim como principal y casi única arteria con los puestos que no se montaban en el interior del edificio y que tomaba vida, ¡y cuánta!, todos los martes del año con las mínimas excepciones de ciertos festivos. Entonces casi todo el mundo acudía allí en busca de lo que se había pospuesto para la siguiente vez pero, también, para poder encontrar algo que ni se buscaba pero que a la vista de los compradores era ocasión que no se debía dejar pasar. El bullicio, desde bien temprano, pues algunos puestos se montaban antes del amanecer, marcaba la vida de Daimiel que tenía, en este espacio, una cita ineludible.

Después se tomó la decisión de mandar el "Mercaillo" al recinto ferial, algo que, entonces, fue una decisión muy polémica y que desagradó a muchas personas. Seguro que con el tiempo resultó acertada pero recuerdo que al principio mucha gente le dio la espalda y solo el paso del tiempo, hablo de meses, incluso de años, volvió a revitalizar el "Mercaillo", el "Martes" desposeido de su carácter urbano en el centro de la localidad pero que fue ganando en espacio, en comodidad para instalar los puestos y también para desenvolverse en él mientras se compraba o, simplemente, se miraba.

Ya digo, hasta hace pocos años escuchaba eso de "bajar al Martes", también "subir al Martes", que ya sabemos que hacia el centro de la localidad se baja y desde allí a los barrios se suele subir, pero lo cierto es que cada vez lo escucho menos y esa expresión tan daimieleña, tan nuestra, va perdiéndose por esa otra más estandarizada de "mercaillo". No es que tenga importancia, lo es más desde la sentimentalidad del lenguaje, pero a mí me gustaba más eso tan nuestro que ya va perdiéndose.

Sigan bajando "al Martes", ¡qué caramba!.

EXCELENTE NOTICIA (Página nº 3897)

Según he oído a partir de mañana habrá un servicio más de autobuses a Ciudad Real en la franja horaria especialmente necesaria para los estudiantes y con parada en la zona del 18 de julio. Ésta era una demanda evidente tras el cambio de empresa y la oferta de horarios y trayectos que se habían presentado. No era lógico que los usuarios se tuvieran que acoplar a la oferta cuando ésta no tenía en cuenta algunas de las necesidades elementales de algunos colectivos daimieleños dependientes del transporte urbano de autobuses:


Afortunadamente ha cundido el sentido común, al menos en ese demanda del colectivo de estudiantes y cuantas personas necesitaban de similar horario para desplazarse, y las diversas gestiones han fructificado para resolver un problema, que es, al final, lo que deben hacer las administraciones y no crearlos, como había sucedido tras el cambio de empresa adjudicataria.

Y luego a esperar que otras demandas lógicas puedan ser atendidas, y de paso que la estación de autobuses no sea solo un apeadero con las instalaciones cerradas, porque hiere ver una infraestructura como esa infrautilizada, hostil para los viajeros que deben aguantar a la intemperie la salida y llegada de esos autobuses.

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lunes, 19 de septiembre de 2016

MAL DE OJO (Página nº 3896)

Soy escéptico, siempre lo he sido, y eso a pesar de escuchar cientos de historias que me han ido contando unos y otros, bien vividas por ellos o en otros casos escuchadas a familiares y amigos. Hoy mismo me contaban la última y aunque esa, como las otras, no cambian un ápice mi descreimiento, la verdad es que sobre todo me llama la atención que quienes me las cuentan andan entre el descreimiento y la falta de explicación, y lo más curioso es que pueden contarte qué hacer, cómo actuar, donde ir, mucha más información que la que yo haya podido tener sobre esa cuestión.

Yo no recuerdo haber oído hablar en mi casa del mal de ojo, al menos estando yo presente, ni sé de nadie de mi familia que haya acudido para ser limpiado, curado o como se diga. Pero sin embargo desde chico, en la escuela, me he encontrado personas que contaban sus experiencias, como si la cotidianeidad del asunto fuera indiscutible. Y aún más me ha sorprendido la predisposición a creer en todo ello.


De alguna manera este Daimiel brujeril tiene mucho que ver con esta propensión al aojamiento y sus remedios. 

Nunca sé qué pensar, sobre todo cuando quienes me refieren estas cuestiones son personas de probada formación académica que yo creía alejados de estas cuestiones. quizá porque equivocadamente entiendo que el mundo de las supersticiones, y entre ellas las de la superchería, calaban más entre personas de menor formación intelectual. Pero cuando veo que estas otras personas, más cultivadas científicamente, expresan sus dudas me hace pensar en qué se me escapa para que me sea tan difícil empatizar con esas situaciones y no poder desentrañar esas dudas que ellos reflejan.

Lo cierto y verdad es que, a lo largo de la Historia, muchas han sido las culturas que asumieron estas prácticas y que, cada cual a su manera, elaboraron ritos y remedios para terminar con ese aojamiento, y aunque son muchísimas las formas supersticiosas que han calado en esas mismas culturas y otras y se demuestra que esta creencia se mantiene muy viva y vigente, la verdad es que me resulta imposible encontrar una base objetiva para hacerme cambiar de opinión.

Seguramente si pregunto encontraré muchas más personas crédulas que incrédulas, montones de testimonios, casi abrumadores en número, que me podrían hacer pensar que me equivoco. Yo respeto lo que puedan creer, yo prefiero entender las cosas que pasan a mi alrededor y a mí mismo de otro modo.

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ACERA DAIMIELEÑA REVISITADA, MEJOR TARDE QUE NUNCA (Página nº 3895)



El 5 de agosto escribía esto:

"Caminar por algunos espacios de Daimiel no es siempre sencillo. En algunas zonas salir de paseo o a hacer ejercicio se hace algo más dificultoso porque postes provisionales, aceras en mal estado, vegetación variada que terminan conquistando el espacio de las aceras, obligan a salir a la calzada. O, como en esta calle Mayo, te lo puedes encontrar casi todo junto, incluso, aunque no aparece en el vídeo, la acera copada por sillas y mesa de un nuevo bar abierto allí y que te lleva directamente a tener que bajarte de ella aprovechando, eso sí, que no es una calle muy transitada por vehículos." 

Y dejé el vídeo grabado esa mañana. Perdón por la verticalidad de la grabación, ni me di cuenta hasta editarlo.

 

Hoy es de justicia decir que, al pasar esta tarde noche por el mismo sitio, encontré que se habían limpiado, por fin, dos de los solares. Un par de semanas antes o tres también se había procedido a quitar la vegetación de las aceras, aunque alguna pelea por volver a coger brío. Y para que quede constancia otro vídeo, grabado hoy, para ver la diferencia y mejora. Eso sí, el tramo de acera particular sigue sin arreglarse.

¡Ah, y también se ha hecho limpieza en la zona entre los Pozos y la Granja-Escuela en la acera habilitada a los viandantes!. Mucho mejor tarde que nunca:



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