viernes, 4 de mayo de 2012

CONTRADICCIONES DEMOCRÁTICAS (Página nº 983)

Resulta que cuando se elige a alguien como concejal, diputado autonómico, senador o diputado nacional o europeo, el acta es personal, intransferible, suyo. Aunque vaya integrado en listas de un partido su cargo o escaño es individual y no del partido y, en teoría, como persona elegida se debería ante todo a quienes le eligieron, aunque estos sean un ente abstracto y en parte desconocido. Al menos es así formalmente.

En la práctica el cargo electo es un rehén del partido que lo ha colocado en sus listas y por tanto, pervirtiendo el sentido inicial, un simple peón sin más peso que el de someterse a las decisiones, colegiadas o no, del partido en el que está integrado, pero eso sí, a cambio de los privilegios que dicho cargo conlleven. No importa lo que pueda pensar él en cada situación, tampoco su electorado, si es que se ha preocupado de saberlo. Todo viene dictado, él vota como le dicen y ya está. Al menos es así en la práctica.

Cuando un político pretende ir de verso suelto o es un amago postizo o, decididamente, cierra todas sus puertas (salvo casos muy concretos que les llevaron a fundar partidos propios intentando ser cabezas de ratón y no colas de león, pero reproduciendo el mismo sistema que padecieron) a seguir haciendo carrera política.

Quienes justifican el funcionamiento primero, la libertad de acción desde su cargo, son pocos o menos, y más que la defensa de los intereses de su electorado dedican sus esfuerzos a defender los de sí mismos.


Quienes justifican lo segundo, el plegarse a los intereses y decisiones del partido careciendo de toda autonomía personal, hablan de democracia interna, de aceptación de las posiciones mayoritarias, pero lo suelen hacer porque no les queda otra que renunciando a dicha autonomía tener que agarrarse a esa justificación.


Creo que esa es la impostura que retrata la política actual, se pretende presentar formalmente que se dispone de capacidad para tomar decisiones propias y en favor de tus electores pero la supuesta "democracia interna" es un rodillo poderoso que lamina cualquier autonomía y discrepancia.


Por eso yo jamás militaré, porque antepongo el criterio propio y la necesidad crítica al gregarismo borreguil y la anulación individual.






Cuento esto, en este momento, vinculado a noticias como el posible expediente a Gordillo por negarse a votar a favor de la investidura de Griñan, que era el mandato de Izquierda Unida. Los partidos quieren borregos y todos vienen a funcionar de igual manera, tirando de sanciones disciplinarias y amenazas de expulsión, pulverizando la individualidad en favor de la maquinaria partidista. No sé los motivos de Gordillo para no votar pero la situación es un retrato más de lo que es nuestro sistema, "dime de lo que presumes y te diré de lo que careces".


Enlace:


http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/04/andalucia/1336143740.html

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