sábado, 25 de octubre de 2014

EL IMPULSO ESCOPETERO (Página nº 2746)

"Lo confundieron con un zorro", parecen querer justificar así la Federación de Caza de Castilla-La Mancha y la Asociación de Propietarios Rurales la muerte de uno de los linces soltados en nuestra región hace apenas unos meses con gran despliegue informativo y hasta presencia de la presidenta regional. Sí, es la eterna excusa cuando se abaten animales protegidos o cuando algunos cazadores matan accidentalmente a otros, suceso bastante más frecuente de lo que sería normal.

Es lo que tiene disparar al bulto, darle al gatillo guiado por un movimiento entre las plantas. Es lo que tiene cuando en vez de cazadores quienes tienen el arma son meros escopeteros, gente de gatillo facilón. Y total, ¿que más debe dar pegarle a un zorro que a un lince?, pensaran muchos, si unos y otros son bichos que solo tienen sentido para disfrute de un día de caza en una finca de señoritos de postín. Si como escuché decir en una ocasión a un cazador en Anchuras:" ¡Qué más da!, si es una cabeza, cuatro patas y un rabo." cuando se hablaba de especies protegidas.

El Seprona, se cuenta en la noticia, ha comenzado a investigar pero ya saben lo que encontrará, un frente único apelando al error y el accidente, nada que no pase siempre en estos casos. Un lince menos o más les importa poco a los escopeteros y para eso están las subvenciones europeas, para seguir criando linces en cautividad, soltarlos luego delante de multitud de cámaras y dejar que por confusión o atropello mueran en pocos meses, que la culpa fue seguro del lince "Kenitra" por meterse en una finca de señoritos escopeteros y hacerse pasar por un zorro.

viernes, 24 de octubre de 2014

UN PAÍS DONDE PODEMOS NOMBRAR MAS POLÍTICOS CHORIZOS QUE MARCAS DE EMBUTIDOS (Página nº 2745)

Hagan la prueba, piensen marcas de embutidos y después enumeren políticos chorizos. Casi seguro que cualquiera de ustedes, me atrevo a decir que hasta tenderos y charcuteros, son capaces de recordar más nombres de políticos corruptos que de fabricantes de chorizos, salchichones y toda esa variedad de embutidos.

Suelen querernos convencer de que la corrupción política no está generalizada, que unos casos puntuales tiran por tierra la honestidad de la mayoría, pero yo no lo tengo tan claro. Sabemos de los chorizos cogidos en renuncio, de los imputados y de los ya condenados, pero ignoramos todos esos casos que saldrán como salieron los que ahora copan las noticias y de los que nada se sabía antes a pesar de que una vez descubiertos se conoce que era mucho el tiempo que venían trincando.

Luego están, claro, los que no pillan ni quieren, pero conocen y consienten, que es otra forma de corrupción que facilita que se produzcan muchas de esas corrupciones en principio más hirientes. Pero al ser descubiertos estos últimos se suele descubrir que la complacencia, la condescendencia, la vuelta de cabeza y el silencio interesado alimentaron también el botín.

Y están los que vinculados al poder, sin ser políticos, lubrican todas o la mayoría de corrupciones o se aprovechan de ellas sacando claro rédito de esa política sucia.

También están los verdaderamente honestos, gente valiosa, pero que corren el riesgo de ser fagocitados por la mierda porque, a ciertos niveles, la posibilidad de tocarla es mucho mayor y toca todos los estamentos. Es triste pero de estos sabríamos nombrar muchos menos que marcas de embutidos.

Los chistes ahí circulan. Estos dos, entre otros, andaban hoy de móvil en móvil por la ruta whatsapp. Son devastadores pero la gente ya los acoge con terrible normalidad. Hemos llegado a la idea general de que los chorizos campan a sus anchas porque quienes tendrían la responsabilidad de luchar en contra de que esa idea prosperase hacen poco desde los partidos, poco desde la legislación y poco desde la acción política que favoreciera la lucha contra tanto chorizo. Solo lo harán cuando vean peligrar su estatus, su situación, porque hace tiempo que perdieron el respeto por la gente sin entender que acabarían perdiendo el respeto de la gente a la vez. Hablan de regeneración pero tratan de bloquear cualquier iniciativa real para conseguirla porque solo pretenden calmar los ánimos, volvernos a nuestro natural pastueño y proseguir. Pónganle las siglas que quieran, se deshacen en palabrería y buenas intenciones pero a lo más que aspiran es a expulsar a los pillados o animarles mejor a que les pidan la baja en los partidos, y a seguir lo mismo hasta que se descubra otro pastel. Y claro a enumerar los casos del contrario como si tener menos chorizos en plantilla fuera un mérito importante.

España es una vergüenza política desde hace décadas porque la historia de este país también lo es de sus numerosísimos casos de corrupción, algunos perdidos en esa espesura judicial que también ayuda al pastoreo y la desconfianza. ¿Quién cree que esto va a cambiar a partir de lo que puedan hacer quienes no la han perseguido o incluso la han amparado, por no decir que la han perpetrado? Ese el el verdadero problema, que no nos lo podemos creer como refundadores o regeneradores y sin crédito nadie se tomará en serio la necesidad de impedir que esta deriva se siga produciendo.

Nos quedarán los chistes, esos que retratan exageradamente a un país empeñado, cada vez más, en asemejarse a su propia caricatura:





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jueves, 23 de octubre de 2014

LO ESPERADO (Página nº 2744)

Ha llegado la respuesta del concejal de Medo Ambiente, y por qué no decirlo, la respuesta oficial del Equipo de Gobierno, y como era de esperar todo es mentira, ni se está ensanchando el río, ni se está profundizando, ni se está haciendo otra cosa que limpiar. Solo ha faltado decir lo del contubernio judeo-masónico o algo parecido para explicar lo que está pasando con el Azuer.

Viendo esta foto de Ángel Árcís y la siguiente que colgué yo hace dos días en este blog creo que algo se ha profundizado y aún mas se ha ensanchado, teniendo en cuenta que ya existía canalización previa en esta zona y que muestra menor diferencia que en alguna otra:






En estas otras, captadas en estos días, una ilustrando la entrada del pasado y otra que aparece hoy en daimiel.es puede apreciarse que sí hay ensanchamiento porque se delimita donde llegaba lo viejo y donde ahora lo nuevo, incluso cuando se ha trabajado el lecho y algo los laterales, como en la primera foto:




OBRAS AZUER_CONCEJAL

Gregorio dice que todo el mundo lo puede comprobar y a mí me parece que puede comprobarse justamente que no es así, como el dice.

En cuanto a la limpieza, pues qué quieren, limpiar se está limpiando pero es que además de la vegetación se están moviendo tierras como se evidencia en esos márgenes de los campos que raudos algunos se apresuraron a arar en el mismo día o al siguiente.

Que me digan que esto es necesario, que se ha abordado de esta manera para conseguir que fluya más agua ante posibles crecidas, hasta lo puedo entender aunque no compartir, pero que me digan que esta es una limpieza y que el cauce ni se ha profundizado ni ensanchado a la luz de lo que veo con mis propios ojos y compruebo con las fotografías comparativas pues me parece casi ofensivo.

Y yo vuelvo a insistir, no culpo al Ayuntamiento ni al concejal de lo que se está haciendo pero sí puedo hacerlo de su condescendencia y me parece que en este caso es así.

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AQUÍ LOS AUDIOS DE LAS CINCO PRIMERAS PONENCIAS DE LAS JORNADAS DE HISTORIA (Página nº 2743)

http://museocomarcaldaimiel.blogspot.com.es/2014/10/iii-jornadas-historia-de-daimiel-dias.html

Tal como se dijo en la presentación de estas III Jornadas de Historia ya están disponibles los audios de las ponencias presentadas la semana pasada, en las dos sesiones celebradas. Una buena oportunidad de recuperar lo escuchado en el patio del Museo o de poder acceder a esas ponencias para todos aquellos que no pudieron hacerlo por horario u otras circunstancias.

Hoy, de nuevo, tres ponencias más cuyo programa os dejo aquí:


miércoles, 22 de octubre de 2014

¿CUÁNTAS TROPELÍAS QUEDAN POR HACERLE A LOS RÍOS MANCHEGOS? (Página nº 2742)

Traten de enumerar todas las que sepan y lego hagan memoria, tachen las que ya han sido ejecutadas alguna vez en alguno de los ríos de la zona y cuando terminen el proceso miren si todavía queda alguna tropelía para hacerles al Azuer, al Záncara, al Cigüela, al Jabalón, al mismo Guadiana, que todavía no se les haya ocurrido a cualquiera de los responsables administrativos de cualquier época para intentar superar el despropósito anterior.

Sí, porque en general la historia de los ríos que vertebran La Mancha son el paradigma del despropósito, del desprecio a la naturaleza y la historia de un desastre que ni tan siquiera ahora, cuando los acuíferos dan muestra de vitalidad y fuerte recarga, lo que sería la oportunidad propicia para tratar de darle a los ríos su dignidad perdida, tratara de corregirse.

Me viene a la cabeza el texto que ya publiqué aquí el 2 de abril del año pasado, titulado "Yo, Azuer". Si lo escribiera ahora sería más duro, más agresivo y tiraría de un vocabulario algo más procaz, insolente y casi grosero, pero prefiero no perder las formas y volver a dejarlo aquí, para la cordura:

"Ser río es muy difícil. Si además eres un pequeño afluente como yo, apenas alimentado por algún ínfimo arroyo y dependiendo de que las nubes estrujen con ganas, aún más. Y si alguien piensa que pueden colocarte un pantano que estrangule mi camino natural pues ya apaga y vámonos.
Antes no era así, digamos que los humanos me trataban bien, respetaban mis arranques de voluptuosidad hídrica como padecían mis ausencias de agua, respetaban mi cauce y sacaban natural provecho de mi cercanía. incluso reconozco que a veces me excedía ocasionándoles ciertos inconvenientes con mis avenidas pero, en general, parecían entender esos arrebatos de jovenzuelo y, de paso, respetaban así mis límites. Incluso, por qué no decirlo, con ello lograba cierta autoestima porque sorprendía a todos cuando me ponía tan esplendido y me nombraban sin parar.
Pero, claro, llegaron nuevos tiempos en los que los hombres se volvieron arrogantes, me canalizaron, me pusieron río arriba una soga que ahorcaba mis deseos de discurrir, y mientras otros se apropiaron de mi cauce, roturaron mi lecho y usurparon la propiedad de una tierra que me había ganado mucho antes de que aparecieran. No sé cómo decirlo, me ningunearon, me despreciaron. Y no sólo así, convirtieron mi cauce en un vertedero de basuras, escombros y toda clase de electrodomésticos, maderas, colchones, porque estos idiotas dejaron de entender que podíamos ayudarnos mutuamente.
Ya sé que no todo el mundo es así, que hay quienes se han preocupado por mi situación, que sufren por mis desventuras, que tratan de ayudarme, aunque sean los menos. Y sé, también, que con otros, pobre padre Guadiana, el trato fue peor y la infamia mayor. Y que ahora, incluso, en estos arrebatos primaverales en los que me desbordo  y que concitó la atención de todos los lugareños por donde siempre anduve, nada cambiará porque ya está todo el daño hecho y apenas quedaré como una anécdota que fotografiar. Por eso no siento nada porque todo me fue arrebatado hace tiempo por la ignorancia y la tiranía de esos pocos humanos que dejaron de valorarme y comprenderme poseídos por su soberbia ignorante y rapiñadora.
Ya veis, os dejo mis aguas reparadoras, hasta las que servirán, como nunca hice, para alimentar Las Tablas, el Acuífero 23 e hidratar el cauce seco del Padre Guadiana por donde jamás corrieron antes. No debería hacerlo, en correspondencia con vuestro miserable comportamiento conmigo, pero yo no soy como vosotros y puedo permitirme estos alardes de generosidad. No os agobiéis, no estoy haciendo nada que no hubiera hecho otras veces y por los mismos sitios de otras ocasiones. Los males que produzca sólo serán fruto de vuestros excesos y no de los míos, por tanto no me echéis culpa alguna y reflexionar, al fin y al cabo estoy siendo río que es para lo que nací y existo."

martes, 21 de octubre de 2014

"RELATOS SALVAJES" (Página nº 2741)

Uno sale del cine queriendo recomendar esta película pero, además, pensando en ella, de modo que una y otra vez intentas saber por qué estos relatos que determinan casi todo aquello que nunca harías porque jamás permitirías que pasaran del umbral del pensamiento terminan siendo motivo para la sonrisa y el disfrute y consiguen que dos horas de metraje se te pasen casi sin darte cuenta.

No reventaré las historias, no sería justo, pero en cada una de ellas se debate un deseo de venganza que no se quiere reprimir y quizá por ello, porque la sociedad y la educación nos han sometido ese deseo primigenio de venganza, afortunadamente, nos regocija, nos satisface ver estos personajes de ficción ejecutando lo que nunca nos permitiremos pero que, en alguna ocasión, sí pudimos contemplar hacer como una de esas veleidades imaginativas que atesora la ira pero la va desarmando lentamente.

Y es que no nos engañemos, gran parte de las ficciones son gratamente acogidas porque nos sitúan ante arquetipos capaces de dejarse desbordar y sucumbir a sus impulsos, y como se mueven en ese terreno ficticio los dejamos estar, casi que nos reconfortan, algo que en el plano real no consentiríamos de forma alguna.

Porque la venganza es un sentimiento muy potente, propicio para desbordar la imaginación, y desde pequeños tratamos de aprender a sujetarla, a enfriar ese impulso condenándolo, tratando de aislarlo para que nunca nos domine, avasallándolo como conducta anormal, execrable, odiosa, que además solo nos traería problemas añadidos. Es así, socialmente, la venganza es despreciada y así, al menos, los ciudadanos cortocircuitamos ese impulso casi irracional.

Creo recordar en mi vida un solo episodio de ira, sin mayor consecuencia, producto de una situación que uno cree tan incomprensible e injustificada que, sin quererlo, desata ese deseo vivo de compensarlo, Era un adolescente y sí recuerdo la rabia y excitación que provocó en mí aquel momento y la sensación clara de que ya apenas controlas lo que quieres hacer a continuación. No pasó nada, nunca estuvo cerca de suceder algo, pero no me gustó sentir que no controlaba del todo el momento y desde entonces siempre he perseguido que nunca me volviera a suceder algo así y por eso me impuse intentar tener siempre un dominio de mis emociones.

Debe ser por eso que en ese ámbito de ficción, como son estos relatos salvajes, uno puede congraciarse con los protagonistas, en algún caso avalar sus conductas y sonreír, sabiendo que la realidad es otra y que la venganza real solo trae dolor, miseria, fracaso y tragedia y que nunca te sentirás de verdad resarcido por dejarte arrastrar a ella.

Vean la película, la recomiendo, en la sala comprobarán lo que dice el afiche, que hoy no es el día de poner la otra mejilla. Al salir, eso sí, vuelvan a la realidad. Ya han tenido 200 minutos para ponerse del lado del salvaje ficticio y de nuevo sabemos que lo que debemos hacer suele ser lo que hacemos, no dejarnos llevar por la irracionalidad.


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