Pasados ya unos cuantos plenos queda en evidencia algunas diferencias con la anterior legislatura:
La primera, que nos hemos acostumbrado a la concejal ausente de Izquierda Unida-Ganemos, creo que por motivos laborales, algo inédito desde que tengo memoria porque, incluso, creo que hay regulación sobre este tema para la asistencia a estas sesiones por parte de los trabajadores que ostentan cargo público representativo, aunque lo mismo me estoy columpiando. Y aunque asistir a los plenos no es la exclusiva tarea de los concejales su ausencia reiterada tampoco es un buen modelo representativo.
La segunda, que la bancada socialista todavía no reacciona, nada que ver con el oficio y desenvoltura de su anterior portavoz, y la timidez termina casi siempre en revolcón.
La tercera, la aparición del concejal "sedante", Jesús David, que parece haber traído a los plenos el sosiego, la falta de acritud y el relajo que siempre faltó en los años anteriores. Y digo "sedante" porque parece el máximo responsable de que la tensión se haya relajado y la fiereza felina haya pasado a poco menos que amagos de gato. Además, me dicen, que con él puede hablarse, debatir, que no escatima la información a los grupos y no deja perder las formas.
La cuarta es que el Grupo Municipal Popular da mayor sensación de equipo, de unidad, no sé si porque era fácil mejorar esa cuestión frente a lo mostrado en la anterior legislatura o porque, al estar al principio de la misma, con nuevas caras, la ilusión y las ganas lubrican esa complicidad entre ellos.
La quinta, y me parece cada vez más patente, es la incomodidad y hartazgo de Leopoldo. No lo disimula, esta prorroga forzada al frente del Ayuntamiento se le nota a la legua, esta concesión de volverse a presentar a pesar de que el cuerpo le pedía volver a su buen oficio y retirarse de la escena política, quizá en base a las presiones para hacerlo y mantener la plaza bajo mandato del Partido Popular, deja palpable que aunque vaya a seguir trabajando con el mismo empeño por su pueblo ya no le hace sentirse cómodo y cada vez hay mayor asomo de ese disgusto, de ese fastidio, de cansancio y enojo que le producen el desempeño y que apenas da en disimular.
Puede que haya más diferencias, pero al menos esas son las que yo he podido apreciar en estos primeros meses de la nueva legislatura en relación con la finalizada. Y ahí lo dejo.
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