jueves, 23 de octubre de 2014

AQUÍ LOS AUDIOS DE LAS CINCO PRIMERAS PONENCIAS DE LAS JORNADAS DE HISTORIA (Página nº 2743)

http://museocomarcaldaimiel.blogspot.com.es/2014/10/iii-jornadas-historia-de-daimiel-dias.html

Tal como se dijo en la presentación de estas III Jornadas de Historia ya están disponibles los audios de las ponencias presentadas la semana pasada, en las dos sesiones celebradas. Una buena oportunidad de recuperar lo escuchado en el patio del Museo o de poder acceder a esas ponencias para todos aquellos que no pudieron hacerlo por horario u otras circunstancias.

Hoy, de nuevo, tres ponencias más cuyo programa os dejo aquí:


miércoles, 22 de octubre de 2014

¿CUÁNTAS TROPELÍAS QUEDAN POR HACERLE A LOS RÍOS MANCHEGOS? (Página nº 2742)

Traten de enumerar todas las que sepan y lego hagan memoria, tachen las que ya han sido ejecutadas alguna vez en alguno de los ríos de la zona y cuando terminen el proceso miren si todavía queda alguna tropelía para hacerles al Azuer, al Záncara, al Cigüela, al Jabalón, al mismo Guadiana, que todavía no se les haya ocurrido a cualquiera de los responsables administrativos de cualquier época para intentar superar el despropósito anterior.

Sí, porque en general la historia de los ríos que vertebran La Mancha son el paradigma del despropósito, del desprecio a la naturaleza y la historia de un desastre que ni tan siquiera ahora, cuando los acuíferos dan muestra de vitalidad y fuerte recarga, lo que sería la oportunidad propicia para tratar de darle a los ríos su dignidad perdida, tratara de corregirse.

Me viene a la cabeza el texto que ya publiqué aquí el 2 de abril del año pasado, titulado "Yo, Azuer". Si lo escribiera ahora sería más duro, más agresivo y tiraría de un vocabulario algo más procaz, insolente y casi grosero, pero prefiero no perder las formas y volver a dejarlo aquí, para la cordura:

"Ser río es muy difícil. Si además eres un pequeño afluente como yo, apenas alimentado por algún ínfimo arroyo y dependiendo de que las nubes estrujen con ganas, aún más. Y si alguien piensa que pueden colocarte un pantano que estrangule mi camino natural pues ya apaga y vámonos.
Antes no era así, digamos que los humanos me trataban bien, respetaban mis arranques de voluptuosidad hídrica como padecían mis ausencias de agua, respetaban mi cauce y sacaban natural provecho de mi cercanía. incluso reconozco que a veces me excedía ocasionándoles ciertos inconvenientes con mis avenidas pero, en general, parecían entender esos arrebatos de jovenzuelo y, de paso, respetaban así mis límites. Incluso, por qué no decirlo, con ello lograba cierta autoestima porque sorprendía a todos cuando me ponía tan esplendido y me nombraban sin parar.
Pero, claro, llegaron nuevos tiempos en los que los hombres se volvieron arrogantes, me canalizaron, me pusieron río arriba una soga que ahorcaba mis deseos de discurrir, y mientras otros se apropiaron de mi cauce, roturaron mi lecho y usurparon la propiedad de una tierra que me había ganado mucho antes de que aparecieran. No sé cómo decirlo, me ningunearon, me despreciaron. Y no sólo así, convirtieron mi cauce en un vertedero de basuras, escombros y toda clase de electrodomésticos, maderas, colchones, porque estos idiotas dejaron de entender que podíamos ayudarnos mutuamente.
Ya sé que no todo el mundo es así, que hay quienes se han preocupado por mi situación, que sufren por mis desventuras, que tratan de ayudarme, aunque sean los menos. Y sé, también, que con otros, pobre padre Guadiana, el trato fue peor y la infamia mayor. Y que ahora, incluso, en estos arrebatos primaverales en los que me desbordo  y que concitó la atención de todos los lugareños por donde siempre anduve, nada cambiará porque ya está todo el daño hecho y apenas quedaré como una anécdota que fotografiar. Por eso no siento nada porque todo me fue arrebatado hace tiempo por la ignorancia y la tiranía de esos pocos humanos que dejaron de valorarme y comprenderme poseídos por su soberbia ignorante y rapiñadora.
Ya veis, os dejo mis aguas reparadoras, hasta las que servirán, como nunca hice, para alimentar Las Tablas, el Acuífero 23 e hidratar el cauce seco del Padre Guadiana por donde jamás corrieron antes. No debería hacerlo, en correspondencia con vuestro miserable comportamiento conmigo, pero yo no soy como vosotros y puedo permitirme estos alardes de generosidad. No os agobiéis, no estoy haciendo nada que no hubiera hecho otras veces y por los mismos sitios de otras ocasiones. Los males que produzca sólo serán fruto de vuestros excesos y no de los míos, por tanto no me echéis culpa alguna y reflexionar, al fin y al cabo estoy siendo río que es para lo que nací y existo."

martes, 21 de octubre de 2014

"RELATOS SALVAJES" (Página nº 2741)

Uno sale del cine queriendo recomendar esta película pero, además, pensando en ella, de modo que una y otra vez intentas saber por qué estos relatos que determinan casi todo aquello que nunca harías porque jamás permitirías que pasaran del umbral del pensamiento terminan siendo motivo para la sonrisa y el disfrute y consiguen que dos horas de metraje se te pasen casi sin darte cuenta.

No reventaré las historias, no sería justo, pero en cada una de ellas se debate un deseo de venganza que no se quiere reprimir y quizá por ello, porque la sociedad y la educación nos han sometido ese deseo primigenio de venganza, afortunadamente, nos regocija, nos satisface ver estos personajes de ficción ejecutando lo que nunca nos permitiremos pero que, en alguna ocasión, sí pudimos contemplar hacer como una de esas veleidades imaginativas que atesora la ira pero la va desarmando lentamente.

Y es que no nos engañemos, gran parte de las ficciones son gratamente acogidas porque nos sitúan ante arquetipos capaces de dejarse desbordar y sucumbir a sus impulsos, y como se mueven en ese terreno ficticio los dejamos estar, casi que nos reconfortan, algo que en el plano real no consentiríamos de forma alguna.

Porque la venganza es un sentimiento muy potente, propicio para desbordar la imaginación, y desde pequeños tratamos de aprender a sujetarla, a enfriar ese impulso condenándolo, tratando de aislarlo para que nunca nos domine, avasallándolo como conducta anormal, execrable, odiosa, que además solo nos traería problemas añadidos. Es así, socialmente, la venganza es despreciada y así, al menos, los ciudadanos cortocircuitamos ese impulso casi irracional.

Creo recordar en mi vida un solo episodio de ira, sin mayor consecuencia, producto de una situación que uno cree tan incomprensible e injustificada que, sin quererlo, desata ese deseo vivo de compensarlo, Era un adolescente y sí recuerdo la rabia y excitación que provocó en mí aquel momento y la sensación clara de que ya apenas controlas lo que quieres hacer a continuación. No pasó nada, nunca estuvo cerca de suceder algo, pero no me gustó sentir que no controlaba del todo el momento y desde entonces siempre he perseguido que nunca me volviera a suceder algo así y por eso me impuse intentar tener siempre un dominio de mis emociones.

Debe ser por eso que en ese ámbito de ficción, como son estos relatos salvajes, uno puede congraciarse con los protagonistas, en algún caso avalar sus conductas y sonreír, sabiendo que la realidad es otra y que la venganza real solo trae dolor, miseria, fracaso y tragedia y que nunca te sentirás de verdad resarcido por dejarte arrastrar a ella.

Vean la película, la recomiendo, en la sala comprobarán lo que dice el afiche, que hoy no es el día de poner la otra mejilla. Al salir, eso sí, vuelvan a la realidad. Ya han tenido 200 minutos para ponerse del lado del salvaje ficticio y de nuevo sabemos que lo que debemos hacer suele ser lo que hacemos, no dejarnos llevar por la irracionalidad.


*

¿QUIÉN FUE PRIMERO...? (Página nº 2740)

¿Quién fue primero, el sinvergüenza o el político?

¿Se metió en política el sinvergüenza porque vio que era un campo perfecto para medrar y aprovecharse de la riada de dinero público que se manejaba o se volvió sinvergüenza el político porque encontró que a su alrededor proliferaban chanchullos y abusos y no se podía perder semejante oportunidad pareciendo tonto si no lo hacía?

Partiendo de que ni todos los sinvergüenzas son políticos ni todos los políticos son sinvergüenzas, aunque preocupe la proporción de ellos cada vez más relevante a la luz de las múltiples noticias vinculadas a escándalos de todo tipo, habría que decir que como en todo hay sinvergüenzas metidos a políticos y políticos que se volvieron sinvergüenzas, sin poder determinar un porcentaje.

De los últimos casos aparecidos en prensa veo el de un ex-concejal de EU (Izquierda Unida valenciana) en Elche que después de su labor política y ya de "civil" decidió fingir un cáncer de colon y falsificar los informes para para recibir una retribución mensual por incapacidad permanente entre 2008 y 2013 (cuando fue descubierto) y a quien se atribuye un fraude de 70.000 euros. Cabe pensar que aquí el político fue antes que el tramposo.

O el "nuevo" vicesecretario general del PSOE en Castilla-León que ha renunciado a las 48 horas al descubrirse que había sido condenado en 1996 por agredir a un empleado, tener un expediente abierto por Instituciones Penitenciarias por tener dedicación exclusiva y saberse que compatibilizaba eso con la administración de una bodega o publicarse que mientras era alcalde de su pueblo seguía cobrando sueldo de funcionario de prisiones aunque no acudía a trabajar. Aquí es difícil deslindar qué era antes y después, ¡ah!, y durante.

O los Rato, Hernández Moltó, Narcís Serra, aupados a cargos de los que parece demostrado grandes errores y gestiones no solo nefastas sino en algún caso presuntamente delictivas y por las que alguno de ellos será juzgado.

Lo dicho, la regeneración pasa por filtros severos, control de los candidatos en cuanto a trayectoria personal de limpieza y honestidad, control sobre el desempeño de funciones, apartamiento del cargo ante la menor irregularidad sobre la que haya indicios claros, etc... además de limitar mandatos y poner la transparencia por encima de cualquier duda, y no esperar a que sea la prensa, los medios de comunicación, quienes fiscalicen a estos garbanzos negros que desprestigian a los partidos y hacen crecer la indignación de los ciudadanos.

Hoy decía muy bien la teoría la ministra Ana Pastor: "El político tiene que ser más honrado que la media, no valen medias tintas". Ahora falta que se lo apliquen celosamente en cada partido y eso, como se ve, ya parece harina de otro costal.

Y para ilustrar:


domingo, 19 de octubre de 2014

PERO ESTO...¿QUÉ EEEEEEESSSSSSSSSSSSS? (Página nº 2739)



No se me ocurre mejor título para cuestionar lo que se está haciendo con el cauce del Azuer. ¿Esto es una limpieza, restauración y reacondicionamiento o una canalización en toda regla?

A mí que me lo expliquen porque el Azuer ya no parece un río en estas fotos, parece un canal, aunque bien pensado ¿desde cuando no han dejado que el Azuer sea un río sino una caricatura lamentable producto del abuso, la estupidez y el desprecio a este humilde afluente del Guadiana que, sin embargo, ya ha demostrado que hacemos mal menospreciándolo?

Y es que son ya muchas décadas de agravios y excesos, de disparates e injusticias, de barrabasadas y desatinos, de calamidad y devastación. Lo mismo se canaliza que es vertedero de aguas residuales, lo mismo sirve para extraer áridos para obras públicas que recibe vertidos industriales, lo mismo se ocupa el cauce para cultivos que se le hacen by-pass cuestionables. Y el Azuer parece aguantarlo todo aunque es imposible soportar tanta acción depredadora y miserable.

Las fotos que pongo a continuación son lo que son y desde luego no parece un río ni con agua por más que se venda el coste como una limpieza y restauración del cauce. Y es que resulta que ni la Confederación Hidrográfica del Guadiana quiere o vela por este pobre Azuer irreconocible, pese a ser una de sus obligaciones.

Pero aquí las dejo, que dan ganas de llorar. Y por cierto, puestos a mover tierras ¿por qué se deja semienterrados, como hasta ahora, los dos ojos laterales del Puente Viejo?







¿Qué?, ¿cómo os habéis quedado?

Lo dicho: Pero esto...¿qué eeeeessssssssssssssss?

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"EN NO COMIENDO VAMOS SACANDO PA LOS GASTOS" (Página nº 2738)

La supuesta recuperación económica de España resumida en una sola frase (la vieja´l visillo, dixit)