martes, 18 de junio de 2013

NUEVOS EPISODIOS DE ROBO EN DAIMIEL (Página nº 1960)

El pasado viernes, me cuentan, se produjo un robo con violencia en el establecimiento de Pan Real sito en la esquina de la calle Arenas con la calle Prim, cuando la trabajadora se disponía a abrir. Fue entonces empujada y sufrió pequeños cortes en los brazos pero, sobre todo, se llevó un enorme susto por la situación y la violencia desplegada, en un tipo de actuación poco habitual por estos lares.

También me han hablado de cómo, en la Plaza de Santa María, junto al semáforo, una persona mayor sufrió un robo al arrancarle la cadena que llevaba colgada. 

De forma más imprecisa me cuentan otros episodios de los últimos días que, por esa imprecisión, dejo al margen.

Daimiel, lo digo siempre, no es que ocupe un lugar destacado en este tipo de actos delictivos. Posiblemente no sucedan en mayor cantidad que en localidades cercanas y similares en población a la nuestra, pero el caso es que suceden, vienen ocurriendo con cierta recurrencia y terminan volviéndonos a todos vulnerables ante esas prácticas contra las personas y propiedades que suelen dejar honda huella en quienes lo sufren.

Ya sé que no podemos tener un policía tras de cada persona para disuadir a esta gentuza. Ni siquiera se trata de eso. Pero es bueno que la gente conozca estas situaciones porque, de alguna manera, la prevención comienza por el conocimiento de la realidad y la toma de medidas, hasta donde uno individualmente puede llegar, que no es mucho, pero que puede evitar ser el objetivo de estos delincuentes, como puede ser llevar el bolso en bandolera, no lucir ornamentos de oro, no llevar cantidades importantes de dinero, etc.. Y luego contar con el trabajo de policía y guardia civil, que a veces solemos infravalorar pero que, en muchos casos, hacen cuanto pueden con los recursos de que disponen.

Es una pena pero, cada no mucho tiempo, se vuelven a conocer episodios de esta índole que van desde sustracciones de bienes en casas o el campo, tirones, robos con agresión, hurtos, timos, etc... que plantan una semilla de malestar e inquietud en la población y que deben intentar atajarse para no llegar a cierto grado de alarma social.

lunes, 17 de junio de 2013

LECCIONES PARA SER UN BUEN HOMBRE DE CAMPO (Página nº 1959)

Si queréis ser buenos hombres del campo no tenéis más que seguir las lecciones que nos da el monologuista de Campo de Criptana, José Andrés, conocido aquí por sus apariciones televisivas y sus actuaciones por Daimiel, en su canal de youtube.

De momento, eso sí, sólo está el Capítulo 1: "Beber a morro", arte ya que ni los del pueblo, muchos de ellos, terminan de dominar. Así que, ya lo sabéis, lo importante no es ser de pueblo sino parecerlo y este curso intensivo, instructivo y práctico, paso a paso, conseguirá sacarte el pelo de la dehesa y convertirte en un hombre de campo como dios manda. Toda una pieza de humor típico y tópico manchego:




Yo ya me he suscrito, que lo tengo "mu olvidao".

LA MOTILLA DEL AZUER SERÁ VISITABLE EN SEPTIEMBRE (Página nº 1958)

Hace un rato alguien escribe el siguiente comentario:

"En la tribuna aparece hoy un artículo de la motilla y en tablasdedaimiel.com .Estaría bien que lo comentases,ya que al parecer contradice lo publicado hace pocos días."

Me voy, lógicamente, a la noticia de la Tribuna:


y, cómo no, a tablasdedaimiel.com, origen de la información que yo compartí y que se hace eco de lo publicado por La Tribuna de Ciudad Real y concreta los datos que se ofrecen desde el consistorio:


Me piden que las comente ante la posible contradicción y debo decir que lo que conocemos ahora es la versión del ayuntamiento a partir de lo publicado entonces por ESa web local y en las que se recogían las opiniones de uno de los arqueólogos de la Universidad de Granada sobre la puesta en explotación turística de la Motilla. Y no estamos obligados a creer una u otra, pensar que uno dice la absoluta verdad y el opuesto la absoluta mentira, sino que analizando unas declaraciones y otras debemos tratar de entender lo que se está haciendo y cada cual que estime lo que crea conveniente.

A mí, particularmente, la información de hoy me resuelve algunas cosas del tipo de costes y financiación, objetivos, cupo por visita o gestión pública, entre otros, que me tranquilizan parcialmente. Otras cosas quedan en el aire, sin responder, según lo aparecido en la noticia, como la cuestión de las zonas no consolidadas, si la ruta de visita incluye esa zona, qué número máximo de turnos o grupos de 25 se contemplarán al día, si dependerá de la demanda o se fijará un máximo total para cada jornada con la intención de minimizar el impacto, tal como se hace en otros muchos sitios, y esto matiza, hasta conocerse el detalle, mi total optimismo.

Ya he dicho, dije en su momento, que yo estoy a favor de que sea visitable, que estoy deseando personalmente hacerlo en cuanto haya oportunidad, que la Motilla del Azuer es un atractivo turístico potencial de primer orden y puede ser un activo perfecto para completar la oferta de Daimiel y hacer que muchos visitantes pasen por nuestra ciudad tras su visita a Las Tablas. Pero también digo, y dije, que quiero que eso se haga bien, respetando el yacimiento y sin riesgo para éste, que quiero que se enseñe bien, que sea bien explicado, que esa visita anime al boca a boca llevados por la satisfacción de lo oído y visto y atraiga a nuevos visitantes. Y en ningún momento he dado por hecho que se vaya a hacer mal sino que he advertido del riesgo de hacerlo mal. Y creo que eso, que se haga bien, estará en el ánimo de todos, por supuesto, y sólo pido que se cuide al detalle para no tenernos que lamentar. Si es así todos estaremos muy satisfechos de que la Motilla de Daimiel pueda ser otro emblema turístico que ofrecer a quienes vienen a conocernos.



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¡CÓMO HAN CAMBIADO LOS TIEMPOS! (Página nº 1957)

Me ha hecho gracia cómo esa canción emblemática de la transición da cobertura ahora a esa cuasidependencia tecnológica del WhatsApp, tan cierta como que veo a mi alrededor a cantidad de gente enganchado a este tipo de mensajería instantánea donde, sobre todo, se trafica con bobadas y donde, como siempre, la gente da un uso pueril a un avance tecnológico.

 Ya supongo que se habrán dado cuenta de que no uso el WhastApp, que no "wuasapeo", aunque no le reste valor como herramienta bien usada, pero es que todo tiene su momento y lo que percibo es una adicción más que refleja esta canción:

 


O este corto, revelador:


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domingo, 16 de junio de 2013

¿CÓMO SERÍA UNA PLAZA DE ESPAÑA SIN ÁRBOLES? (Página nº 1956)



Tengo un amigo que siempre dice que la Plaza de España daimieleña ganaría mucho, estéticamente, si se prescindiera de los pinos que escoltan el paseo central, y siempre añade un "que me perdonen" porque, precisamente él no es un arboricida sino un buen amante del paisajismo natural manchego y daimieleño. Yo, reconozco que la primera vez que se lo escuché me puse en guardia porque todos los recuerdos que tengo van ligados a esos árboles aunque he visto fotografías de la plaza donde no existía rastro de ellos, y además pensé que prescindir de la sombra en esta tierra manchega con sus estíos apabullantes no tenía razón ninguna de ser, Después, sí, tengo que admitir que viendo las fotos de otras épocas y entendiendo que las plazas manchegas casi nunca se concibieron como otra cosa que espacios abiertos, diáfanos, sin obstáculos de ningún tipo salvo el escaso mobiliario urbano, fui entendiendo mejor lo que mi amigo quería transmitirme y hasta empecé a compartir su criterio.




Por supuesto que no trato de proponer que se supriman los árboles, ya sucumben demasiados cada año a la obra pública y privada y tengo bastante apego porque los árboles cumplan, por sí mismos, su ciclo vital, y estoy seguro de que los pinos, a pesar de no ser un tipo de árbol particularmente ligado a la estética manchega, permanecerán durante mucho tiempo en su lugar y no se si al suprimirlos la alternativa de sombra con marquesinas o toldos sería peor solución estética, pero he de reconocer que visualmente, la imagen de la plaza daimieleña resaltaría más, y si a eso añadimos una cierta uniformidad en el color de las fachadas o las persianas, que no termina de tener, pues, aunque sólo se quede en el plano teórico, doy la razón a mi amigo.


EL ARTÍCULO QUE MUCHOS FIRMARÍAN (Página nº 1955)

Es de la periodista y escritora Ángeles Caso, publicado hace un mes en La Vanguardia, aunque muchos lo firmarían, en sus líneas generales, como propio. Me lo mandó un buen amigo y desde aquí le doy difusión:

"El artículo más ingenuo
Ángeles Caso 


Toca hacer la declaración de la renta. Más dura que nunca este año, cuando los tipos impositivos han subido y a los ciudadanos comunes apenas nos queda nada para desgravar. Hacienda somos todos. Eso llevan contándonos mucho tiempo. Hubo una época en que me lo creí a pies juntillas, e incluso protagonicé una vieja campaña publicitaria con ese eslogan. Ahora sé –sabemos– que Hacienda sólo somos unos pocos.
Los que tenemos la desdicha de cobrar todo en A o de ser tan honrados que no queremos engañar al fisco, convencidos de que el fisco –qué palabra tan fea, por cierto– son todos nuestros conciudadanos.

Ahora sé –sabemos– que la inmensa mayoría de los que realmente ganan mucho se las apañan para pagar muy poco, o incluso nada. Algunos, de manera ilegal, pero otros muchos, con el propio aval de unas leyes empeñadas en favorecer a las grandes fortunas y empobrecernos a los trabajadores. Y sé también que si esas leyes cambiaran y si los
inspectores se dedicaran a perseguir a los grandes defraudadores y no a la gente común, como parecen estar haciendo, buena parte de la crisis de este país se resolvería.

Pero si este año, por primera vez en mi vida, no me sentiré orgullosa de mi patriotismo al hacer la declaración y pagar lo que me toque sino que la haré con una buena dosis de indignación, no será tanto por eso como por el destino que van a dar a mi dinero. He decidido que no quiero seguir contribuyendo a los sueldos de cargos públicos que no se
los merecen. De miembros de partidos o de sindicatos ineptos, cuando no claramente sinvergüenzas. O de todos esos asesores que, con suerte, recortan y pegan informes que encuentran en internet. Me niego a que sigan pagando a mi costa jamón de jabugo y vinos carísimos para las comilonas de los unos y los otros, cochazos de lujo y billetes de
clase business, dietas y noches de hotel de diputados que viven en la ciudad en la que se reúne su Parlamento, televisiones públicas a mayor gloria de los gobernantes de turno, armas mortíferas, o todos esos gastos inconfesables que algunos hacen con las tarjetas bancarias que sostenemos ustedes y yo. Y, hablando de bancos, rechazo seguir contribuyendo a las pensiones multimillonarias de todos esos ejecutivos que han llevado al borde de la ruina a cajas de ahorro y empresas públicas o semipúblicas.

Quiero, en cambio –o, mejor dicho, exijo– que mis impuestos sirvan para pagar sueldos de maestros y personal sanitario, mejoras en escuelas y hospitales, ayudas a los discapacitados, pensiones de jubilados, medicinas para los enfermos, subsidios dignos para los parados, viviendas sociales, becas para estudiantes necesitados, y también laboratorios para investigación científica, repoblación de bosques, conservación de patrimonio, y películas y teatro y ópera y música y talleres de artes plásticas y exposiciones y bibliotecas.

Quiero que la parte de mi dinero que comparto con los demás sirva para crear una sociedad más justa y más igualitaria y más feliz, y no para seguir manteniendo a esa caterva de privilegiados indiferentes a la suerte de los ciudadanos a los que representan.

 Lástima que todo esto no sea más que una ingenuidad.


Enlace:

http://www.lavanguardia.com/magazine/20130509/54373309337/angeles-caso-articulo-opinion-magazine.html