martes, 13 de septiembre de 2011

OTRO GAZAPO PERIODÍSTICO (Página nº 245)

De buenas a primeras el Diario Lanza ha resuelto un "conflicto histórico" entre las localidades de Daimiel y Torralba de Calatrava, y mi primera intención para titular la página iba en ese sentido. Cualquiera que haya visto la portada podría haber pensado que desde ahora ambas localidades comparten veneración oficial, pero para los de aquí sólo se trata de un pequeño gazapo que nos ha sacado la sonrisa.

En su portada aparece, en la edición de hoy, lo siguiente:



(Pinchar en imagen para ampliar)



Como verán ilustran el anuncio del suplemento editado con motivo de las Fiestas de Torralba de Calatrava con una imagen de la Virgen de las Cruces procesionando por Daimiel, con la torre de San Pedro al fondo.

Supongo que el gazapo, habitual en este medio y en otros muchos, pues errar es humano y reiterado, habrá dejado sorprendidos a algunos daimieleños por atribuirles nuestra Patrona al pueblo vecino, y de algunos torralbeños asombrados por que hayan sustituido su venerado Patrón por la Virgen de las Cruces. No llegue la sangre al río, todo ha sido cosa de la prensa provincial.


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lunes, 12 de septiembre de 2011

¿DE VERDAD CREEMOS QUE TIENE TANTO VALOR NUESTRO VOTO? (Página nº 244)



Suelen alagarnos los políticos cantando la excelencia de nuestro voto y el inmenso valor que cada uno de ellos tiene. ¿De verdad nos creemos tal cosa?

Partiremos, eso sí, que el voto es imprescindible e irrenunciable, pero que dicho esto convienen relativizar la importancia real del voto individual.

Y es que, en ocasiones, escucho o leo a algunos decir que con su voto puede poner y quitar gobiernos, obligar a tomar decisiones o imponer políticas. No deja de ser esto un acto de optimismo desmesurado cuando, en realidad, un voto es sólo la elección de una opción entre las posibles que responde a ideología, convicción, capricho, seguimiento de tendencias, antipatía o cualquier otro motivo más o menos argumentado para coger la papeleta y que, después, una vez contabilizada junto al resto, sólo será una cifra y quedará desvestida de cualquier criterio utilizado para decidirlo. ¿O acaso el partido por el que has votado, si esa es la opción, sabe que lo has hecho por convencimiento, o por utilidad, o por castigo, o al azar?¡Por supuesto que no!

Apenas introducido el sobre y la papeleta se acaba todo vínculo con él, el resultado de todo el tiempo dedicado a su elección ya no contará en el uso que de él se dé porque los receptores tampoco ahondarán en la cuestión ni se comunicarán contigo ni consultarán a sus votantes ni promoveran un conocimiento del sentir de las personas que confiaron en ellos. Como mucho te dirán, ¡qué caray!, que se sienten legitimados a hacer lo que hacen porque respaldando su programa con tu voto ya dan por hecho que avalas cualquiera de sus decisiones.

Y cuando uno dice que su voto es de castigo, o útil, o de protesta, sólo el cómputo final y la suma del resto podra dar si ha habido castigo, utilidad o protesta, y ni siquiera, porque desconocemos la intención de los que han votado igual y eso significa que en realidad el voto individual, per se, tiene un valor casi minúsculo, exiguo.

Mientras no haya una modificación de la ley electoral por la que los electos se deban a sus circunscripciones, en tanto no se incentive la participación ciudadana, mientras el voto sea la introducción de un sobre y una papeleta, seguira valiendo demasiado poco para creer otra cosa, y eso a pesar de ser, como dije al principio, imprescindible e irrenunciable.

CONVIVIR... O NO (Página nº 243)

No sé que ocurre pero hasta en las reuniones familiares vinculadas a pasar una buena jornada siempre parece haber alguien, o "alguienes", que parecen encontrarse incómodos en esa sensación de buena convivencia y demuestran tener cierto empeño en reventarla. No importa el motivo, a veces puede ser tan nimio y ridículo que ni tan siquiera podemos creer que tal vaciedad pueda dar lugar a crear tensión y provocar el desagrado evidente de los que se han llegado hasta allí para pasar un día extraordinario dehermandad, pero sucede. Estas personas no son capaces de hacer un elemental esfuerzo simplemente porque, en el fondo, les interesa todo lo contrario, visualizar su desdén, y poco les importa el efecto de su mal gesto, de su puyita borde, de su salida de tono, en el conjunto de las personas que están allí.

Afortunadamente, creo yo, el grupo consigue minimizar el impacto, disolver la mala leche desbordada, reconducir la situación, ignorando o envolviendo, según sea, el incidente hasta arrinconarlo. Pero lo cierto es que no lo olvidan, es difícil de pasar página en el foro interno, nos irrita porque no entendemos el fin del desaire ni su oportunidad.

Por eso es tan complejo convivir, lo es a nivel familiar, laboral, púbico, cuando encuentras gentes que parecen empeñadas en crispar, que gastan sus principales energías en crear malestar y agriar el ambiente, cuando han priorizado el frentismo sin reconocer que, en general, nada constructivo hay en su actitud.

Me parece que en Daimiel, a nivel político, hay también algo de esto. Y lo hay al nivel de seguidores, que incluso entienden que es necesario demandar y mantener ese nivel de acritud. Y la convivencia es compleja cuando la ciudadanía no tiene verdaderos mecanismos para minimizar, disolver o reconducir esa crispación ni someterla porque ya parece enquistada e irresoluble, fuera del alcance de cualquier acción que no sea la reconsideración en la actitud de quienes han trabajado en fortalecerla, y eso, de momento, no parece suceder.

Y no es que no sea necesaria la crítica, no se trata de silenciar lo que nos parece mal, es una cuestión de formas y de actitud, de calidad personal, de buscar el encuentro en vez del enfrentamiento a cualquier precio. Sí, es poco constructivo, un erial inoperante que no nos aproxima sino que nos distancia sin sentido alguno.

domingo, 11 de septiembre de 2011

SONETILLO JACARANDOSO O DE COMO SACAR UNA SONRISA EN UN PLENO POCO CÓMICO (Página nº 242)

Hay que reconocer que Galo es el gran animador de los plenos, unas veces por su tono, otras por su vehemencia y otras más por sus golpes de humor. El pasado miércoles, por ejemplo, transcurría la sesión bastante sosilla cuando decidío pedir que doña Pilar, la Secretaria, no sólo asesorase al Alcalde sino al resto de grupos y hasta se ofreció a hacerle un huequecico entre Juan Julián y él cuando les tocara hablar a ellos. La ocurrencia, claro, despertó la risa general y hasta me cuentan que la propia Secretaria, generalmente adusta y seria, no pudo evitar dejar escapar una sonrisa.
El hecho es intrascendente pero como andaba muy aburrido me pareció tema adecuado para unos versillos igual de intrascendentes y banales, y salió esto:




Estaba Galo allí muy sosegado,
dijérase tal vez falto de pila,
no sé si por tomarse alguna tila,
el caso es que la mar de relajado
--------------*
y en esto que con gesto preocupado
decide dar un poco la barrila,
quizá porque en el fondo no asimila
que esté con Leo allí siempre a su lado
--------------*
y pide que de forma igualitaria
se siente la señora Secretaria
con ellos, que le hace un huequecico,
--------------*
y al pronto a los ediles da la risa
y vemos en Pilar una sonrisa
y todos disfrutamos del ratico.
.

UN ESFUERZO SUPERIOR (Página nº 241)

(Pinchar para ver a mayor tamaño)



Cuando repasamos las cifras de turistas, de visitantes, a Daimiel, queda en evidencia que dependemos significativamente del estado del Parque Nacional de Las Tablas. No por sabido, sin embargo, hemos tenido globalmente un trato adecuado con este especio a través de las administraciones y, si me apuran, durante mucho tiempo los propios daimieleños han vivido bastante de espaldas a ese espacio natural y sin entender no sólo el valor excepcional de ese lugar en el aspecto medioambiental sino su valor real como atractivo para visitantes capaces de desplazarse cientos de kilómetros para pernoctar en nuestra localidad y rendir visita al humedal.
En realidad, salvo algunas escasas iniciativas privadas, unas más afortunadas que otras, aún estamos en pañales, superados por las oleadas de los dos últimos años de excepcionalidad del parque, y casi no comprendiendo que lleva a cientos de miles de personas a acercarse a un lugar que los de aquí hemos ignorado reiteradamente.

A lo largo de mi vida he escuchado a mucha gente de aquí hablar despectivamente de Las Tablas, que si eran cuatro charcas, que si sólo criaba mosquitos, que no sé que había visto la gente en ese sitio si no había más de cuatro bichos, y ya más cerca en el tiempo que si eso ya era un lago artificial, que no merecía gastarse dinero pudiéndose gastar en otras cosas más útiles, etc... Hasta el punto de que la primera vez que me acerqué, a principios de los ochenta, iba con la consistente idea de encontrarme con algo sobredimensionado y de escaso valor. Y eso que, por vivir yo en los Hotelitos, recordaba como, de chaval, en los setenta, paraban coches por allí, entomces travesía de la carretera nacional, preguntando por Las Tablas, la mayoría procedentes, por la matrícula, de Barcelona o el País Vasco, lo que me sorprendía mucho pensando que alguien cruzara la península para acercarse a un lugar que ni los propios de aquí daban valor.

Puede que un día entendamos que nuestro turismo, a falta de grandes alicientes de tipo constructivo y artístico, depende de la recuperación del acuífero, de las riberas, de la situación óptima del parque nacional y de la recuperación de espacios como los Ojos del Guadiana, que seguro atraerían centenares de miles de curiosos que sólo han oido hablar de ellos como un irresoluble expediente equis convertido en páramo seco. Incluso un lugar como Navaseca, con un tratamiento adecuado e las aguas y una mínima adecuación de los accesos concitaría un atractivo a sumar para acercarse a Daimiel.

Es paradójico que durante décadas nos hayamos ido cargando un patrimonio natural que ahora queda bien a las claras que constituye el principal atractivo para que nos visiten y vivan Daimiel. En el castigo llevamos la penitencia. Pero aún hay tiempo de rectificar y necesitamos políticas más comprometidas y audaces paraconseguirlo, que quizá, eso sí, ya sea mucho pedir.

La foto corresponde a una obra de mi sobrina Marta, de 13 años, sobre Las Tablas de Daimiel, y que participó con ella en el último certamende pintura rápida de Daimiel.

SOBRE LAS ENTRADAS DE FAVOR Y LOS PATILLEROS (Página nº 240)

Cambias los gobiernos pero no las malas costumbres y la de las entradas de favor es una de ellas, con su ejército de patilleros pululantes para pillar cacho y entrar gratis donde los daimieleños de a pie, si hablamos de aquí, han de pagar y hacer colas, en algunos espectáculos, como por otro lado es lo normal. Como ya he hablado de ello en Diario Improbable y soy absolutamente contrario a esa práctica, además de concenarla, me limitaré a reproducir parte de lo escrito con anterioridad. Y aunque sé que no voy a conseguir nada, pues hay prácticas ancestrales y enquistadas a las que difícilmente renunciaran los poderes políticos aludiendo a que es costumbre, o a que es una cantidad residual o poco significativa, o a que es necesario un mínimo de protocolo, me parecen argumentos de tan poco valor y enjundia que sólo consiguen aumentar mi convicción en el rechazo a esos usos y a manifestarlo públicamente:

El 21 de febrero pasado escribía esto en el Diario Improbable:

"Al salir con unos amigos que se habían acercado a Daimiel para la ocasión surgió el tema de las entradas de favor, esa discutible costumbre consistente en apartar una serie de entradas, excelentemente ubicadas, para los políticos de turno y algún que otro funcionario, que de otra forma quizá ni se acercarían teniendo que pasar por taquilla. A mí, que quieren, me parece mal que un cinco o un diez por ciento del aforo esté allí por la patilla, y no ya los políticos sino los familiares o amigos a quienes se las ceden, y más teniendo en cuenta que algunos de ellos cobran un buen sueldo como liberados o por otras tareas políticas con que podían pagar el coste al igual que cualquier daimieleño o visitante allí presente.
Nos hemos ido acostumbrando a mantener estas malas costumbres, a añadir al esfuerzo económico que realiza el ayuntamiento para financiar parte de estos espectáculos las entradas que no son abonadas y cuya cuantía, en según que acto, puede ser significativo. Y eso que los precios, y es de agradecer, son tremendamente populares en algunos casos. La prueba de que todos debieran pasar por caja es que muchos de los patilleros, cuando dejan los cargos, ya ni aparecen por allí, si es que siéndolos asoman, y sólo aprovechan para surtir de pases gratis a sus próximos.
Los de la patilla siempre pululan, buscan y encuentran. Son legión con cargo a los presupuestos y supongo que verán excelente la práctica si les beneficia. Yo pago, como muchos lo hacen. Puedo y debo hacerlo, pero no me molesta tener que pagar, me fastidia ver cuántos son los que no pagan."


Enlace: (http://daimiel.cuadernosciudadanos.net/totem/2011/02/21/sensormen-o-a-cuento-de-los-de-por-la-pa/)

Y el 3 de septiembre de de 2009:

"Ya hablé hace unos días de las entradas de favor que se había reservado el Ayuntamiento para la obra de teatro representada ayer, sesenta y algunas entradas de un aforo reducido con un reparto no demasiado claro pues, al margen de los ediles y sus parejas, que no sé por qué narices no pueden pasar por taquilla como todo quisque, sobrarían casi una treintena de entradas al albedrío de la autoridad y cuyos receptores no se sabe públicamente quienes son.
Sin embargo me cuentan que, para este evento, como para la mayoría de actos con taquilla, conciertos incluidos, la práctica habitual de las entradas de favor se amplía a otras cuando menos muy discutibles. Desde falsas acreditaciones periodísticas, infladas en número, a listas que incluyen funcionarios pata negra que sólo tienen que identificarse ante los porteros del evento para pasar por la patilla. Y me lo cuentan con ejemplos que tienen nombre y apellidos que no voy a mencionar porque no es pertinente.
Quiero decir esto, y hacerme eco de esta situación, porque, de ser cierto como uso general, pues sé que con las entradas del teatro, en concreto, algunos funcionarios han entrado en reparto, estaríamos ante una práctica bastante discutible e injusta para los ciudadanos pues no parece de recibo que eso, precisamente, entrar sin pagar, forme parte de los beneficios laborales de un funcionario público, por pata negra quepueda ser.
Desde aquí pediría que se acabe con esta práctica de las regalías en entradas de favor. Todos, pero todos, todos, debieran pagar su entrada.


Enlace:(http://daimiel.cuadernosciudadanos.net/totem/2009/09/03/la-picaresca-de-las-entradas-de-favor-ho/)