Lo primero:
Estoy contra la instalación del ATC en Villar de Cañas (Cuenca)
Dejo clara mi postura desde el primer segundo. A partir de aquí solo diré que todo lo que afecta a la elección de ese lugar, los procedimientos, intereses, posturas y decisiones sobre él me provocan pánico porque me parecen fruto de un burdo zafarrancho político más que de un proceso serio, científico, sosegado, maduro y responsable.
¿Por qué digo esto?
Primero de todo porque ya resultó penoso ver que todo partiera de la voluntad de los municipios de albergar ese "cementerio nuclear" a partir de un subasteo de puestos de trabajo e inversión, e incluso sin que en algunas de las propuestas estuviera siquiera claro qué opinaban los propios habitantes y qué información complementaria tenían aparte de hablarles de revalorización del suelo, mano de obra y otros argumentos especulativos.
Segundo, porque muchos castellano-manchegos, sobre todo de la zona de influencia, no entendimos el entusiasmo de Cospedal ni su apuesta personal para que quedara en nuestra región.
Tercero, porque el nombramiento del ex-alcalde de Ciudad Real ya nos sonó mal, a premio político más que a poner al frente del proyecto a gente experta, competente, profesional del tema, aunque por fortuna vino el cese-dimisión.
Cuarto, porque me llena de dudas las prisas del Gobierno de Rajoy presionando, según contaba la prensa, al Consejo de Seguridad Nuclear, otro órgano controlador subordinado a los intereses gubernamentales a partir de los nombramientos dirigidos, para que sacaran un informe favorable a la mayor brevedad ante posibles resultados de unas Elecciones Generales que no pintan bien para el PP.
Quinto, la incalificable posición de ese Consejo de Seguridad Nuclear, sirviendo a la carta un informe favorable cuando carecen de informes definitivos y son muchas y grandes las dudas técnicas.
Sexto, la urgente medida del Gobierno de Castilla-La Mancha ampliando forzadamente la extensión de la Zona de Especial Protección de Aves vinculada a la Red Natura de la Laguna de Hito de 1000 a 25000 hectáreas para que los terrenos que debiera ocupar el ATC queden dentro y de esa manera bloquear cualquier movimiento desde Moncloa, que las aves son secundarias con toda seguridad y aquí se trata de poner palos en las ruedas, como dije al principio.
¿Cuál será el siguiente paso?
Pues me temo que otro más igual de torpe, trilero y equivocado porque, hasta ahora, ni la elección del sitio, ni las estrategias, ni los procesos ni nada de lo que tiene que ver con el "cementerio nuclear" resulta ejemplar ni adecuado, al menos a mi parecer, y no se trata de algo inocuo como para que no exijamos mucho mayor rigor, seguridad y reflexión en lo que concierne a esa instalación.
y, ¡ojo!, que prefiero esa decisión de Page, a pesar de lo que es, que la alfombra roja de Cospedal, pero no deja de ser una batallita más de este zafarrancho vergonzoso que se traen los políticos un día sí y otro también.
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