El 27 de noviembre se celebraba tradicionalmente el Día del Maestro. Hoy se ha diluido en ese Día de la Enseñanza tan operativo como neutro y si antaño San José de Calasanz se aprovechaba para hermanar a los colegios hoy solo es un puente más con el que ajustar las jornadas lectivas establecidas por ley.
En días como hoy recuerdo a mis primeros maestros en aquella escuela del sota, caballo y rey, donde convivíamos alumnos con hasta cuatro años de diferencia en el mismo curso, donde te colocaban de adelante hacia atrás según rendimiento. Una escuela sin patio de recreo donde el frío invernal acosaba la escasa fuerza de la estufa de butano y el calor estival nos secuestraba la atención hasta el momento en el que el tortero entraba en la clase y algunos le compraban suizos o caracoles del horno de Blas.
Ha cambiado la escuela en estos cincuenta años, quizá no tanto en lo esencial, pero yo vuelvo la vista a aquellos maestros que, desde luego, me enseñaron y en los que reconozco parte de lo que hoy soy, personas que nos iban abriendo la mente al conocimiento y la curiosidad, que nos ofrecían valores y nos servían de modelo a seguir. De todos me acuerdo y solo de uno he guardado mal recuerdo porque nunca, ni él mismo, se sintió maestro.
Hoy los maestros no gozan del mismo prestigio social, supongo que en parte por culpa propia pero también porque se ha perdido el valor de la escuela y del aprendizaje como patrimonio personal. Se preguntaba por el whatsapp si a alguno de nosotros nos habían felicitado por el Día del Maestro por alguien ajeno a la docencia y apenas dos hemos podido contestar que sí. A mí me gustaría poder felicitar personalmente a mis primeros maestros aunque todos eran foráneos y desconozco qué habrá sido de ellos. Siento un sincero agradecimiento que jamás les podré mostrar aunque, aquí lo digo, en días como hoy ocupan un espacio valioso en mi memoria y en mi corazón.
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viernes, 27 de noviembre de 2015
SEGUIMOS SUCUMBIENDO A LAS MISMAS MENTIRAS (Página nº 3360)
No cabe duda, seguimos sucumbiendo a las mismas mentiras. Es acercarse a una cita electoral como las Elecciones Generales y los partidos despliegan sus falsas sonrisas, sus falsas promesas, sus falsos discursos, sus falsos gestos... la falacia es el signo de los procesos electorales donde unos realizan falsas inauguraciones, otros falsos actos en foros donde no se acercan ni de coña fuera de estos periodos de petición de votos, otros falsos acercamientos y sensibilidades a los problemas generales de la gente...
Los que gobiernan toman medidas sospechosas que huelen, hieden, a electoralismo. Los que no gobiernan lanzan acusaciones a todo lo vivo que huelen, hieden, a electoralismo. Falsean sus vidas besando niños, riendo gracias, soportando improperios y desprecios con una sonrisa tan falsa como inexplicable. Hacen lo que haya que hacer para salir en todos los medios y abandonan el ridículo y la prudencia, hacen un esfuerzo terrible or parecer cercanos aunque solo nos ven como medio para alcanzar el poder, que es su verdadera prioridad.
Todos se postulan como la solución perfecta. Dicen o ellos o la nada, el caos, el desastre.
Todos mienten. Al fin y al cabo saben que no habrá castigo para todas sus mentiras.
jueves, 26 de noviembre de 2015
LA HOSTILIDAD DE ESTE PUEBLO CON LOS ÁRBOLES URBANOS (Página nº 3359)
Ahora han sido dos ejemplares en la calle de los Molinos, desmochado de árboles poco a poco hasta que terminen con todos ellos porque sus huecos han ido siendo cegados con asfalto aunque quede la señal de que en algún momento estuvieron allí. Pero la fiebre taladora no se detiene porque hay una hostilidad manifiesta hacia los árboles en Daimiel y no es un ficción.
No solo el Ayuntamiento se muestra hostil con los árboles urbanos. Los vecinos también tienen mucho que ver, desde aquellos que tiran lejía con la esperanza de acabar con ellos hasta los suplicantes que una y otra vez apelan a los gobernantes para que tomen la iniciativa de quitárselos de encima. Y así hemos llegado al disparate de alcanzar unas decisiones a la carta, mellando la hilera de árboles al gusto del consumidor y corriendo a embaldosar el hueco para que no haya la tentación de plantar otro ejemplar más adecuado a las características de una ciudad, evidenciando que no existe criterio y sí decisiones discrecionales.
Yo nací en una calle, la Joaquín Campos Pareja, en el barrio conocido de los Hotelitos, donde siempre hubo árboles. En casas con un mínimo jardín donde, de inmediato, los propietarios plantaron árboles y setos. Junto a un Paseo del Carmen donde todavía pervive algún ejemplar con más de medio siglo y que era un concurrido lugar de paseo, camino del río, especialmente por lo acogedor de su fronda en el buen tiempo. No concibo mis recuerdos de infancia sin árboles. A ellos trepábamos, nos servían de porterías y canastas improvisadas, guardábamos cosas en los huecos de algún árbol herido que servía como escondite común de mensajes, buscábamos su sombra mientras merendábamos o pensábamos en lo que íbamos a hacer después, hasta comíamos el famoso "pan y quesillo" que la falsa acacia nos proporcionaba. Por eso no comprendo la hostilidad hacia los ejemplares urbanos, a cómo se relegan a la periferia expulsando su presencia de las calles más céntricas.
Van poco a poco, a veces sin darte demasiada cuenta si no pasas habitualmente por esas calles, pero es fácil apreciar que cada vez hay menos árboles en Daimiel, cada vez más evidente la huella de esta hostilidad.
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miércoles, 25 de noviembre de 2015
"LEVANTARSE", EL NUEVO CAPÍTULO DE JOSÉ ANDRÉS (Página nº 3358)
Ya sabes, la guía definitiva e imprescindible para ser un buen hombre de campo manchego:
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"LEER PERJUDICA GRAVEMENTE LA IGNORANCIA" (Página nº 3357)

Pero no la mata.
Seguramente porque esto es como la dieta equilibrada, si lo que comes solo corresponde a un grupo de alimentos la dieta se desequilibra y la salud se resiente. Si solo eres capaz de leer desde un único punto de vista la salud objetiva se deteriora y el proselitismo, el sectarismo, la falta de pluralidad y de confrontación de ideas no evitará la ignorancia, solo la reforzará desde un solo planteamiento indiscutido.
Leer, como viajar, como confrontar ideas, nos abre de mente, nos lleva a otras ideas, culturas, realidades que permiten entender la vida de un modo más amplio y plural. Otra cosa es que deseemos eso, claro, o prefiramos que la ignorancia sea el pilar de nuestra seguridad.
Lee, lee mucho y bien, lo agradecerá tu mente, tu vocabulario, tu ortografía. También lo agradecerán quienes te rodean.
DOBLE SONETILLO BOXÍSTICO CON DOBLE ESTRAMBOTE O DE COMO ESCABULLIRSE DEL DEBATE A CUATRO ANTES DE QUE LE DEN LA DEL PULPO (Página nº 3356)
Mariano Rajoy no está dispuesto a que le rompan la jeta, a convertirse en el pim ,pam, pum de un debate electoral a cuatro. Es un púgil flojete, asustadizo, reculador, y por eso ha preferido enviar a Soraya, que ha demostrado siempre más capacidad y valentía que él, más tendente a refugiarse en las entrevistas-masaje de Gloria Lomana o Bertín Osborne, o de comentarista deportivo de la Champions League hoy en la COPE, su radio amiga, aunque nada como el plasma para quitarle el miedo.
Aunque es el candidato de su partido teme que le den la del pulpo y ha colocado ahí a la Vicepresidenta para que le salve de otro "embolao" más, que total la mujer ya está hecha a todo y se esperaba la enésima espantada del gallego.
El 7 de diciembre, pues, no busquen a "Rocky" Rajoy en el debate electoral de Antena 3. No lo atraparán así que le echen un galgo. El candidato a Presidente del Gobierno ni está ni se le espera. Era previsible. Claro, que para los intereses del Partido Popular es mucho mejor que así sea y todo quede en manos de la "Sansona" Soraya, que esa sí tiene un buen repertorio de golpes con la derecha:
Rajoy rehuye el combate,
ni finta ya ni golpea,
escapa de la pelea,
se borra así del debate.
no quiere que le retrate
su cuerpo que tambalea,
trastabilla y se bloquea
a punto ya de remate,
no quiere verse en las cuerdas,
bien "grogy" entre tanto golpe
desde derechas e izquierdas,
Por no tirar la toalla
no tiene más contragolpe
que esconderse tras Soraya.
Que miedo le da el Coletas,
tanto o más que Naranjito,
que le acojona Pedrito
y huye a hacer las maletas,
Se escabulle con mil tretas
y prefiere un masajito
de Bertín en su garito.
¡Anda y vete a hacer puñetas!
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