sábado, 23 de noviembre de 2013

SONETILLO PSEUDOAUTOMOVILÍSTICO O DE LA NUEVA OPERACIÓN REAL (Página nº 2229)

El Rey lleva un par de años negros desde que la pifió cazando elefantes y aunque es un experto en operaciones la verdad es que su deterioro físico parece evidente y ya hay quien demanda su abdicación.

Ahora que de nuevo ha entrado en el hospital para una nueva puesta a punto dejo este sonetillo seudoautomovilístico para la risa o la reflexión, ¡quién sabe!:


Vuelve el Rey a los talleres
de ITV y revisión
porque el chasis en cuestión
no permite los quehaceres

que le exigen sus deberes
al mando de la nación
y crea preocupación
en sus más queridos seres

pues además el motor
no suena como el mejor
y tal deterioro exhibe

en cuanto a chapa y pintura
que la apuesta más segura
es aplicarle el Plan Pive.


***

ZUACORTA, SIETE DÍAS MÁS TARDE (Página nº 2228)

Aunque sigo visitando Zuacorta con tiempo insuficiente de ver su situación río abajo he decidido volver a pasarme por allí cada semana y seguir las referencias de la zona en torno al molino. A riesgo de pesado y de alargar mucho el post incorporo cuatro fotos nuevas a la comparativa y prescindo de las dos primeras relativas a agosto y septiembre del afloramiento izquierdo.

Zuacorta sigue subiendo a ritmo de centímetro diario y aunque las lluvias no dejan verse por la zona, ni parece que lo harán en las próximas semanas, los afloramientos siguen ilusionándonos.

En la primera sigo tomando como referencia el testigo antiguo para que pueda apreciarse ese incremento de nivel, pero ayer ya tuve que elegir ampliar el plano para que pudiera verse el verdadero aumento de nivel, incluso aunque ya sea difícil apreciar el testigo fino, aunque ayude su reflejo en el agua. También pinchando en la imagen será más fácil apreciarlo:

Afloramiento izquierdo

5 de octubre


19 de octubre

2 de noviembre

16 de noviembre


23 de septiembre





En estas siguientes, ya en el afloramiento derecho, la batería de testigos permite seguir perféctamente el incremento de nivel que estimo en unos 7 centímetros centímetros en esta semana:

Afloramiento derecho

26 de agosto 2013
21 de septiembre
5 de octubre

19 de octubre

2 de noviembre





16 de noviembre

23 de noviembre




Y en cuanto al pequeño charquito en la zona derecha del camino de acceso antes del molino y que se secó el 12 de agosto pasado ya puede verse como estos siete días ha prosperado convirtiéndose en un grupo de charcos, aún de pequeño tamaño, que en unos días se unirán para cubrir ese espacio:






Y si hace unos días se veía así:
16 de noviembre de 2013


Ahora luce así:
23de noviembre de 2013






Y en cuanto al detalle del charquito enmarcado en rojo:

16 de noviembre de 2013


Ahora tiene este aspecto, una semana después:
23 de noviembre de 2013





***

viernes, 22 de noviembre de 2013

LA TRISTE HISTORIA DE LOS MURALES DE ÁNGEL GONZÁLEZ DE LA ALEJA EN DAIMIEL (Página nº 2227)

Hubo un tiempo en que los murales garantizaban a sus autores casi la seguridad de sobrevivirles. Las viviendas y edificios se construían con vocación de permanencia y sus dueños, cuando optaban por encargar a los artistas estos trabajos, costosos, se preocupaban de que ocuparan un espacio inmejorable para que lucieran con plenitud.

En Daimiel, ya saben, si hubo un pintor prolífico en estas creaciones plásticas no fue otro que Ángel González de la Aleja, fallecido hace algo más de un año, y que tuvo que ver como algunas de sus obras desaparecían en tanto alguna más tiene su suerte en el tiempo que los herederos del local que la albergan deseen que no se conviertan en otro solar más devenido en bloque de viviendas.

Escribo esto porque sigo con interés la aparición de imágenes de este último mural en un grupo de facebook, en el que podía verse parcialmente en las primeras y luego casi íntegro en otras cedidas por los propietarios actuales. Está situado en Los Pinos, local emblemático de Daimiel donde se celebraban todo tipo de banquetes, bailes y actuaciones musicales y que ya hace décadas cesó en su actividad.



Como puede apreciarse el mural, al que en ocasiones se fijaban cartelones y pancartas, se encuentra deteriorado aunque nunca de forma que impida disfrutar de sus cualidades y, cierto es, viene sufriendo las consecuencias de estar en un edificio sin uso ni mantenimiento específico, a pesar de lo cual conserva el espíritu de la obra mural de su creador.

En cambio el que daba carácter y personalidad al Bar España no pudo sobrevivir a su autor ni gozó de ser valorado por los gestores municipales antes de clavarle la piqueta y hacerlo desaparecer. En aquel momento hubo una encendida polémica con una parte de la población que no entendía aquella destrucción evitable y otra que, como suele ser habitual, no quiso poner en valor lo realizado por alguien tan vinculado a nuestra localidad, y como suele ocurrir ganó la destrucción. Aquel mural, cuya ligazón sentimental conmigo ya describí en el desaparecido Diario Improbable, me tuvo del lado de sus defensores, pero perdimos, y aquello despojó al carismático Bar España de su enseña y si el propio bar no desapareció desde luego dejó de estar en el corazón de los daimieleños que tenían en él su epicentro de ocio y reunión.

Y también desapareció, bastante antes, y yo no lo recuerdo a pesar de estar en aquel local montones de veces, el que recibía a los clientes en la famosa churrería González, de cuya familia el pintor era miembro. La churrería ocupaba, como se ve en la foto, el extremo de la plaza, donde hoy se ubica el Banco Popular, y en aquella época era lugar imprescindible de donde partían autobuses cargados de viajeros que previamente hacían espera confortados por el café, el chocolate y los churros que allí se servían. Y aunque hemos de imaginar que para el mural no era el mejor ambiente flanqueaba con esplendor a los clientes arropando su llegada o partida.



Cierto es que, quizá en un gesto de reparación, Ángel González de la Aleja nos dejó un último mural, hace pocos años, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, en donde esperamos que permanezca mucho tiempo para recordarnos al artista daimieleño desaparecido, un artista de valor al que el tiempo no ha hecho justicia en Daimiel, por lo descrito en esta entrada, porque, como puede verse, cada vez es más difícil que los murales sobrevivan a sus autores en este afán especulativo del urbanismo que va dejando tras de sí obra perdida.

Por cierto, esperamos la exposición sobre su obra que se anunció en su momento y que deberá celebrarse en los próximos meses.

*

jueves, 21 de noviembre de 2013

LOS TIEMPOS CAMBIAN... PERO NO TANTO (Página nº 2226)

Me hacía notar un amigo que había vuelto a escuchar la canción de "Libertad sin ira", de Jarcha, y en ciertos pasajes le sonaba a nuevo visto algunas iniciativas legislativas. Y yo, claro, he tirado de la letra y de esos pasajes para ver:


"Dicen los viejos que en este país hubo una guerra
 y hay dos Españas que guardan aún
el rencor de viejas deudas.

Dicen los viejos que este país necesita
palo largo y mano dura
 para evitar lo peor.

Pero yo sólo he visto gente que sufre y calla,
dolor y miedo. 
Gente que sólo desea su pan,
su hembra y la fiesta en paz  "


O estas:  

"Dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana
 y no es posible que así pueda haber
 Gobierno que gobierne nada.

Dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta
que todos aquí llevamos
la violencia a flor de piel 

Pero yo sólo he visto gente muy obediente
hasta en la cama.
Gente que tan sólo pide 

vivir su vida, 

sin más mentiras y en paz "

 Y oye, mi amigo no iba tan descaminado.

Del 1975 al 2013 van 38 años, los tiempos cambian...pero no tanto.

Dejo el vídeo, para que se vea que sobre todo la moda en ropa es lo más cambiado, mucho más que la propia canción:




*

EL DAIMIEL DE AYER NO ES HOY (Página nº 2225)


Yo nací en un Daimiel sin rotondas, de parques de arena y calles, muchas de ellas, de tierra. En un Daimiel donde el Guadiana renacía en los Ojos y era río hasta llegar a Las Tablas. Un pueblo rodeado de huertas irrigadas por ese canal alimentado por los Pozos. Un pueblo de eras y albercas, de bicicletas y casas bajas y encaladas. Un pueblo en el que había aún más carros que coches y se subía en tartana a la estación. Un pueblo que olía a vendimia, a pan de horno, a aceite y churros, a fragua, a Semana Santa . Que sonaba a sirena de la cooperativa, a toque de campana de iglesia, a ruedas de carro y a voces de arriero. Un pueblo de chiquillería en las calles, de barrida de portales con cubo de agua derramada, de puertas casi siempre abiertas, de tiendas de barrio y lecheros madrugadores repartiendo casa a casa. Un pueblo con la guada refrescando el calor rotundo del verano. Un pueblo de fuentes públicas para abastecer de agua al vecindario, de cuevas y pozos en cada vivienda, de siestas y quehaceres. Un pueblo de pequeñas bodegas caseras, de tinaja y reposo. Un pueblo de lutos y misas, de estrenos en los Domingos de Ramos, de cines y carteleras presidiendo la plaza. Un pueblo de tabernas más que de bares, de pensiones que no de hoteles, de casas señoriales y patios de vecinos. Un pueblo salpicado de lagunas. Un pueblo con vocación de pueblo, sencillo, homogéneo, casi indistinguible de otros pueblos manchegos.

Ha cambiado mucho Daimiel. En estos poco más de cincuenta años el paisaje urbano ha cambiado casi por completo, apenas salvando los edificios más emblemáticos. Ha dejado de ser pueblo rural para aspirar a parecer más ciudad, y en el camino se ha ido dejando cosas como sumando otras más, a veces con acierto y a veces con errores. Es lo que tiene el progreso, se desprende de cosas, a veces valiosas, e incorpora otras, también de valor.

Recuerdo bien aquel Daimiel de mi infancia pero vivo en este otro, subido al siglo XXI. Y el tiempo traza esa memoria sentimental que nos hace adaptarnos a cada novedad sin desprendernos del recuerdo de lo que ya no nos queda.

*

miércoles, 20 de noviembre de 2013

UNA COSA ES PREDICAR Y OTRA DISTINTA DAR TRIGO (Página nº 2224)

Uno, en la oposición, puede decir todo lo que le venga en gana. Al fin y al cabo la mentira y el embaucamiento son dos de las artes políticas y lo único que ha de esperarse, tras utilizar ambas, es que los electores tengan poca memoria.

La última ha sido la de Gallardón y su "renovación" del Consejo General del Poder Judicial. Ahora le echan en cara que prometiera cambiar el sistema de elección de los consejeros porque el vigente, ese de reparto por cupo político, "perturbaba" el espíritu de la Constitución. Pues volviendo al refranero, "no quieres sopa...¡pues toma dos tazas!", y el ínclito Gallardón ha olvidado sus intenciones y promesas y se ha lanzado con entusiasmo a la misma dinámica intervencionista, con la colaboración de PSOE, IU, CiU y PNV, para nombrar afines, seguir maniatando a la justicia, proteger sus traseros y convertir ese órgano judicial en una parodia ridícula que nada tiene que ver con la independencia judicial. Aunque claro, tampoco es que los jueces la reivindiquen mucho cuando sobran los arribistas y tiralevitas para agachar la cerviz ante los partidos y hacer carrera.

Y todavía Gallardón tiene la caradura de declarar que esta renovación marcará un antes y un después, ¡será cínico! Nunca ha habido un antes porque nunca han querido que lo hubiera y sin justicia independiente la democracia resultante es el cuento del Jeromín. Y ese después solo es más de lo mismo, una estafa democrática heredera de Felipe y Alfonso y ya antes de regímenes que siempre gustaron de amarrar a la judicatura bien corta para tener todo atado y bien atado.

¡Qué fácil es la demagogia desde la oposición, lanzar promesas de todo tipo, engatusar prometiendo cambios y embelesar con embustes! Lo hacen los partidos antes de alcanzar el poder y aquellos otros que quizá nunca lo alcancen. Pero muchos ciudadanos tenemos memoria, aunque menos de los que debiéramos, sabemos de sus incumplimientos y mentiras, de esa farsa interesada que les llena la boca de intenciones que luego contradicen con sus hechos.

Gallardón no ha hecho nada que no hicieran antes otros ministros de los partidos gobernantes, pervertir el concepto de independencia y obrar para controlar ese órgano de decisión. Pero su agravante ha sido criticar abiertamente lo que ahora se pliega a hacer y encima quererlo vender como un avance. Y con esa cara de palo para que no se le note la desvergüenza.

¿En qué mejora ese reparto la justicia que van a recibir los ciudadanos de a pie? No busquen, no podrán hallar respuesta alguna.

Y no sería tan grave si pudiéramos distanciarnos del resto de decisiones que se están tomando últimamente pero, por desgracia, esto es un suma y sigue. Ellos se protegen y al resto nos desamparan. Éste es el concepto que los políticos tienen de la democracia, seguramente uno de los más pobres y ruines que se pueden tener de él y por eso lo usurpan, se lo apropian y nos dejan los ripios.



(Viñeta de El Roto, publicada en El País el 16 de noviembre de 2013)

*