Mostrando entradas con la etiqueta AMNISTÍA FISCAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AMNISTÍA FISCAL. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de junio de 2016

LA AMNISTÍA FISCAL FUE UN COLADERO (Página nº 3682)

Después de los pujoles, los ratos, los borbones, etc... quedó claro que la amnistía fiscal ideada por Montoro fue solo un coladero para regularizar didero negro a precio de migaja. Ni el 10% del que se presumió con aquel "algo mejor que nada", se logró recaudar porque se pagó mucho menos y, salvo errores, los beneficiarios consiguieron anonimato e impunidad, toda una jugada perfecta para ellos y para quien se sacó de la manga la amnistía porque pudo presumir de cifras tributadas aunque no nos dijera toda la verdad.
 
Para quienes pagamos nuestros impuestos, para quienes vemos retenidos porcentajes muchísimo mayores de nuestros salarios siempre legales, la amnistía fiscal es una ofensa, una arbitrariedad, un latrocinio que siempre tendremos en cuenta. No puede ser que el defraudador salga más beneficiado que el cumplidor.
 
La tributación debe ser siempre equitativa. Como la justicia. La gente no puede entender que quien más tiene más se escaquee. La gente no puede entender que mayores delitos tengan penas menores y que a un falsificador con un uso de una tarjeta falsificada para una compra de ochenta euros se le echen 6 años y ni se barajen tantos años para otros personajes que defraudan o delinquen con cantidades muchísimo mayores.
 
Lo que duele es la sensación de privilegio de unos sobre otros, la desproporción, las ventajas que ya de por sí tienen los ventajistas, el escaso rigor contra quienes más se lo merecen.


***

miércoles, 20 de abril de 2016

AHORA SE ENTIENDE MEJOR (Página nº 3592)

 
 
Sí, ahora se entiende mejor la decisión del Gobierno de regalar una amnistía fiscal en unas condiciones  excepcionales a todos esos defraudadores que, desde mucho tiempo antes, habían corrido a sacar su dinero`para no tributar lo que les correspondía. A la luz de listas Falciani y Papeles de Panamá sabemos que muchos de los evasores encontraron la oportunidad de oro para regularizar a bajo coste su delito continuado, tanto en la tributación de ese 10% que ya se han hartado de decir que no fue tal sino acaso un 3%, como en la prescripción de cualquier responsabilidad penal haciendo tabla rasa. Es decir, el Gobierno perpetró el mayor lavado de dinero negro de la historia al hacer pasar por caja en condiciones ventajosísimas a toda esa gentuza que había escapado a la hacienda pública en sus obligaciones fiscales.
 
Y es que no nos olvidemos que estamos hablando no de quienes tenían bienes declarados en el exterior sino en quienes habían acumulado bienes utilizando toda esa ingeniería fiscal para esconderlo a la tributación en España. Es decir, esos ricos insolidarios, tramposos, entrenados en la delincuencia fiscal de la mano de sus bufetes y asesores especializados, y a los que el Gobierno colocó una alfombra de plata para pasar un poquito por caja y decirles que aquí no pasa nada garantizando que ningún juez pudiera ya perseguirlos por sus delitos contra la Hacienda Pública y de paso contra todos los españoles decentes que sí tributaban lo correspondiente y que, proporcionalmente, han pagado mucho más que aquellos con ingresos mucho menores.
 
Una de las defensas de quienes han ido apareciendo en estas listas y papeles, tipo los Pujol o Rato, ya han proclamado que se acogieron a aquella amnistía fiscal y que en esa parte son intocables, pues Papá Montoro, el adalid de estos pobrecicos, les puso en bandeja esta trapacera inmunidad.
 
El trofeo que Montoro esgrimió, ya saben, fue una recaudación extra que terminó siendo mucho más exigua de lo que prometieron inicialmente, porque como ya digo ni ese 10% fijado de inicio, ridículo, fue real en el balance final y como se ha admitido por economistas y algunos partidos ya el 3% sería una cifra mucho más real.
 
Es normal que me duela cada euro que me retienen o pago de impuestos porque ya hemos descubierto que nuestros euros tienen mucho más valor sobre el montante de nuestros ingresos que esa miseria arañada a los delincuentes fiscales reconvertidos, por mor de una amnistía fiscal, en contribuyentes ejemplares. Y además, claro, con la confidencialidad que les otorgue un blindaje contra el conocimiento público del nombre de estos evasores, con muchos de los cuales las administraciones públicas seguirán contratando seguramente.
 
Luego dirán que como la decisión la tomó el partido con mayoría absoluta eso significaría que la inmensa mayoría de españoles pedía y quería esa amnistía, que es el razonamiento que algunos usan habitualmente según les conviene aunque ni estuviese en sus programas electorales.

Ahora se entiende mucho mejor, pero mucho, mucho, mucho mejor. ¡Si es que va a ser verdad que merecemos lo que tenemos!


***