Resulta que al final son capaces de discutir y debatir sin alterarse y salvo la mala baba de una réplica, que pareció hasta fuera de lugar, lo cierto es que el Pleno Municipal de Abril, y eso que dicen que la primavera la sangre altera, se recordará quizás por esa vuelta a la calma, la distensión, la relevancia de la mera discusión política que muestra, como es lógico, los distintos intereses y posicionamientos de cada grupo municipal.
Tampoco es que los temas pudieran abocar a una especial tensión, eso es verdad, pero si fue casualidad o los ediles fueron con la intención previa de ahorrarnos ciertos espectáculos, lo cierto es que depararon una sesión tranquila, sosegada, calmosa.
Cómo será que no sé si es sensación mía o no que hasta la Secretaria hizo el esfuerzo de leer algo menos precipitada las mociones y favorecer con esa lectura su seguimiento, lo que yo al menos agradecí.
El dicho popular habla de que un grano no hace granero y habrá que esperar a nuevas sesiones plenarias para ver si la calma y el saber estar se ha instalado definitivamente o se vuelve a la guerra de guerrillas, pero al menos hoy de lo más reseñable es esa mejor actitud de todos los participantes.
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